En medio de una coyuntura desafiante en Rosario, emerge la reflexión sobre la complejidad de los tiempos actuales. El primer Encuentro de la Red de Cuidados de Rosario 2024 tuvo lugar esta semana en el corazón del Parque Independencia, con un convocante acto en el Predio Ferial. En el evento fueron presentadas las nuevas líneas del “Plan Cuidar” de la Municipalidad de Rosario a representantes de organizaciones civiles, además de varias iniciativas de peso, como la futura Casa de las Infancias y el fortalecimiento de intervenciones para abordar la indigencia y los consumos problemáticos. El Plan Cuidar se destaca como un esfuerzo integral para garantizar el bienestar de la población más vulnerable en cada rincón de la ciudad.
Organizado por el Gabinete Social del municipio, se concretó un desayuno junto a 430 integrantes de 210 organizaciones para posteriormente debatir sobre cuatro ejes temáticos: Infancias, Indigencia, Consumos Problemáticos y Políticas Alimentarias.
El intendente Pablo Javkin estuvo presente y remarcó que “son tiempos bravos en muchos sentidos. Prima una idea de la política que es confrontar y confrontar y agredir al otro y olvidarse de que la empatía y la cercanía en la mano y en el corazón son fundamentales para construir un tejido social”, destacó.
“Y son bravos también porque nosotros tenemos un desafío todos de reconstruir un tejido social muy roto que hace que haya chiquitos de 15 años que puedan ser captados por bandas e incluso algunos de ellos ser capaces de cometer crímenes a sangre fría, producto también de toda esa ruptura del tejido social que vivimos”, expresó el mandatario local.
“Estamos retomando las intervenciones barriales focalizadas y, junto con Provincia, además de eso, vamos a avanzar en la vuelta al Nueva Oportunidad y al Plan Abre, que son dos programas que la ciudad necesita, que los llevamos adelante en gobiernos anteriores y van a volver con toda la fuerza. Y también vamos a seguir invirtiendo en la cultura, entendida como la que le da oportunidades a la gente que, si no, carece del acceso a la cultura”, manifestó.
Por su parte, el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, consideró que “es muy importante poder pensar cómo mejorar, escuchar a los que más necesitan, a los sectores vulnerables de la ciudad, y lo que mejor podemos hacer es una alianza con las organizaciones sociales, comedores, merenderos, vecinales y clubes barriales”.
Políticas del gabinete social
Durante la reunión se expusieron en forma georreferenciadas todas las propuestas socioeducativas, deportivas y lúdicorecreativas dirigidas a las infancias y las adolescencias ofrecidas por la Municipalidad de Rosario.
En el acto también se presentó el Sistema de Proteccional de los Derechos de las Infancias para el fortalecimiento de las acciones de cuidado, a través de la articulación con actores del poder judicial, de la sociedad civil y del gobierno provincial y de la promoción de mesas territoriales e interagenciales de trabajo, priorizando barrios intervenidos.
Se presentó además la futura Casa de las Infancias, un espacio físico multidisciplinar para el abordaje integral de las problemáticas que involucran la vulneración de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Estará ubicada en la esquina de San Lorenzo y Mitre y contará con más de 800 metros cuadrados distribuidos entre la planta baja y el subsuelo, permitiendo el trabajo de 70 equipos interdisciplinarios.
De Crecer a Cuidar
Desde el corazón de los barrios más vulnerables de Rosario, se alzan como guardianes de esperanza y transformación los Centros Cuidar, testigos de una evolución que ha marcado la historia de la ciudad. Desde su nacimiento en respuesta a la crisis económica de los años 90, hasta su mutación en espacios esenciales de apoyo y desarrollo en 2020, estos centros han tejido una red de inclusión y solidaridad que generó impacto en las vidas de generaciones enteras.
Detrás de cada historia hay un testimonio de transformación: desde niños que encuentran un espacio seguro para jugar y aprender, hasta adultos mayores que descubren nuevas habilidades y oportunidades. En estos centros, el cuidado va más allá de lo material, abarcando aspectos emocionales y morales que son esenciales para el bienestar integral de las personas.
En primera persona
Santino tiene ocho años y Josemir, nueve. Ambos asisten al Centro Cuidar La Esperanza y les encantan los juegos del lugar. No se pierden un solo día de asistir al Centro Cuidar. Érica tiene dieciséis, y desde los dos años de edad concurre al Centro Cuidar. Para ella, es casi su segunda casa. “Desayunamos, nos divertimos y la pasamos muy bien entre todos”, afirma esta adolescente que aún se siente niña en este espacio que acompañó su crecimiento desde su más tierna infancia.
Flor participa del Espacio de Adultas y Adultos Mayores del Centro Cuidar Rouillón y disfruta de cada encuentro. “El Centro Cuidar me trae muchas enseñanzas, porque yo me crié con mi abuela y nunca tuve una enseñanza formal. Nunca fui a la escuela porque tenía que cuidar a mi abuela. Entonces aprendo de las chicas de aquí, y ellas aprenden algo de mí”, cuenta respecto de la alfabetización y contención que recibe de parte de los equipos de la Dirección de Adultas y Adultos Mayores que llevan adelante ese espacio, en el que también “hacemos gimnasia, charlamos y compartimos todo lo que nos pasa con las compañeras y los compañeros”.
Por su parte Jésica, vecina de Vía Honda cuenta que sus hijos van a la salita de 3 años y al espacio de segunda infancia. “Aparte de brindarles a mis nenes la oportunidad de aprender y divertirse en sus espacios educativos, el Centro Cuidar también me da la posibilidad de recibir una ayuda alimentaria”, relata.
Ivana Maidana hizo el curso de panificación de segundo nivel del Santa Fe Más en el Centro Cuidar Molino Blanco, capacitación que le permitió dedicarse a ese oficio. “Hoy en día yo trabajo de eso: produzco prepizzas, panes, tortas, porque no solo hago panificación, sino que también me he extendido a la repostería”, cuenta orgullosa esta emprendedora y agrega: “Yo actualmente vivo de eso y sostengo a mi familia a partir de este oficio que aprendí acá en Molino Blanco”.