La Ciudad

Para los estudiantes es necesario volver a clases presenciales, pero con recaudos sanitarios

Advirtieron que el regreso debe implementarse en un contexto de cuidados y dejaron en claro que la virtualidad potenció muchas desigualdades.

Jueves 21 de Enero de 2021

El agitado debate sobre el regreso a las aulas en el ciclo educativo 2021 está en boca de todos, pero hasta ahora los menos escuchados fueron los propios chicos que, en el caso de los secundarios organizados a través de los centros de estudiantes, tienen algo para decir. Si bien valoran mucho la necesidad de volver de alguna manera a la presencialidad, no solo por lo que eso significa en sus vínculos personales con pares y docentes, sino también por quienes no pudieron sostener los espacios virtuales a lo largo del año, también dejaron en claro que no puede ser a cualquier precio.

“Es necesaria la vuelta a clases, pero siempre tiene que ser en el contexto de cuidado de nosotros mismos, de nuestras familias y de los docentes”, planteó Iara, del centro de estudiantes del Complejo Gurruchaga. En la misma sintonía, Irene, de la Escuela Nigelia Soria, señaló que “hay que buscar un equilibrio entre la salud mental, emocional y la física saliendo de las posiciones extremas”, un tono que mantuvo Morena, integrante del centro del Instituto Politécnico.

Tanto allí como en el Superior de Comercio los que están atravesando una situación excepcional son los aspirantes a ingresar a las escuelas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que aún esperan poder rendir sus exámenes de ingreso y saber si conseguirán una vacante.

Mientras a nivel nacional remarcan la centralidad del dictado de clases y el ministro de Educación, Nicolás Trotta, anunciará en detalle cuál será el orden de vacunación del personal docente, que adelantó se iniciará en febrero y que tendrá como prioridad al nivel inicial, los cruces entre los gremios docentes santafesinos y la titular de cartera santafesina, Adriana Cantero, no cesaron.

Los dirigentes de Amsafé provincial advirtieron en las últimas horas al gobierno de Omar Perotti que antes de volver a la presencialidad, aunque sea en el marco de un sistema mixto, exige discutir las condiciones epidemiológicas para concretar ese retorno a las aulas. Más fuerte, el titular de Amsafé Rosario, Gustavo Terés, acusó días atrás a la gestión de subordinar la salud y la educación al calendario electoral en medio de la pandemia, declaraciones que la ministra Cantero calificó en las últimas horas “de una mezquindad sorprendente”.

Lo cierto es que más allá de la exigencia de los gremios de mejorar condiciones, la necesidad de poner en marcha la vacunación de los maestros y auxiliares docentes, y la responsabilidad del Estado en sus diferentes niveles de marcar el rumbo de las políticas educativas, hasta ahora los que no han sido consultados fueron los alumnos que atravesaron un 2020 de vivencias muy disímiles y que, según los propios datos oficiales de Santa Fe, por lo menos en 40 mil casos perdieron el contacto con las escuelas.

Para transformar

Ante todo, Iara, presidenta del centro de estudiantes del Complejo Gurruchaga, aclara que “la escuela no puede ser solo virtual”, pero también advierte: “A lo largo de todo el 2020 ni los docentes dejaron de trabajar ni nosotros de estudiar”. La joven, que cursó el 4º año, reconoce como “necesaria la vuelta a clases, pero siempre tiene que ser en el contexto de cuidado de nosotros mismos, de nuestras familias y de los docentes”.

Además de la pérdida de los vínculos que significó la virtualidad, “el extrañar la escuela” y la situación “de los compañeros que tuvieron dificultades por no tener herramientas o vivir en lugares donde se corta internet en forma permanente”, Iara apunta a la experiencia de la virtualidad del ciclo 2020 que “dejó al desnudo las desigualdades que aún existen para acceder a la educación” y sobre todo bregó por “poder pensar en una transformación del sistema”.

“Hoy nuestras casas son nuestro entero mundo”, dijo y señaló: “Ahí no solo están los que tienen dificultades en la conectividad y en los dispositivos, sino además el hecho de que nadie aprende de la misma forma, muchos compañeros cuidan hermanos mientras estudian y otros no tienen buenas relaciones con sus familias, todo se torna diferente para cada uno y difícil”.

En ese escenario, Iara reconoce las expectativas y “la emoción de pensar en poder volver, sobre todo para los que no pudieron sostener la virtualidad”.

Pero se encarga de aclarar: “Es una oportunidad para volver con una educación que se transforme, que tenga en cuenta las desigualdades que mostró la virtualidad y que el sistema sea de verdad para todos”.

Entre el cansancio y la falta de herramientas

También con la certeza de que los docentes no pudieron llegar a todos los alumnos a lo largo del año pasado, Irene, referente de los estudiantes de la Escuela Nigelia Soria, no dejó de señalar la complejidad de estudiar en el 2020, “ya sea por cansancio o por falta de herramientas”.

Lo que también tiene claro es que para pensar la vuelta a clases en el 2021 “es necesario salir de las posiciones extremas y encontrar un medio que permita avanzar en los contenidos, pero que al mismo tiempo vaya en armonía con lo que está pasando en el mundo con la pandemia de coronavirus y que aún no terminó”.

También ella plantea la “necesaria vuelta a la presencialidad”, pero advierte que “hay que seguir conviviendo con el virus y los cuidados, pensar en la salud mental y en lo que ir a la escuela significa en ese sentido para acompañar a los chicos y sus vínculos, pero no puede ser ignorando lo que pasa alrededor. Salud mental y física deben ir de la mano”.

Morena, del Politécnico, apunta “lo dura que resultó la virtualidad, porque provocó desánimo muchas veces y no lograba llegar a los alumnos para que pudieran desarrollar los contenidos, sin contar los efectos emocionales que tiene”; y es en ese marco que admite que “todos sinceramente creemos que es necesario volver a las clases presenciales de algún modo”.

Y consideró que el cierre del 2020 fue por demás de complejo e incluso consideró “flojo” el último tramo del año “donde se podrían haber mejorado muchas cosas y no se hicieron”, e incluso con dificultades en la toma de exámenes de fin de año. “Desde el centro de estudiantes acompañamos mucho a los chicos y en más de una oportunidad nos encontramos haciendo casi las veces de preceptores haciéndonos cargo de situaciones que no se resolvían”, resaltó.

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