Outlet. La palabra en inglés ya prendió hace tiempo por estos lares. Significa
"punto de venta", pero otra acepción es la de "válvula de escape". Y es la que parece más acertada
cuando se habla de estos comercios de venta de indumentaria que permiten comprar a bajo costo. Los
oulets ofrecen prendas para todas las edades con descuentos de hasta un 70 por ciento, tanto de
temporadas anteriores como con pequeñas fallitas.
En los 80 sólo había uno de la desaparecida marca If. Pero ahora LaCapital
comprobó que las primeras marcas ya tienen una veintena. No son sólo una opción económica, sino
también turística: atraen a compradores de los alrededores e incluso de otras provincias.
En Europa y Estados Unidos se los conoce desde hace tiempo. "En Italia se llaman
mercatinos, se fijan días determinados al aire libre y allí las marcas liquidan sus remanentes",
asegura Ernesto Viale, el gerente de ventas de Archie Reiton. Pero en Argentina el outlet nació
recién en los 70, en el barrio de Munro (partido de Vicente López) y se extendió como una epidemia
por todo Capital Federal. El primer outlet rosarino se abrió hace casi 20 años en Mendoza y
Valparaíso. Así lo afirma David Bargut hijo. El local sigue vigente, pero pertenece a la marca
Sólido.
Los remanentes comenzaron ocupando un canasto en los locales de ropa de primera.
Eran épocas en las que muchos clientes se avergonzaban de reconocer que compraban prendas de marca,
pero de segunda. Hoy dejaron de ser un rincón para tener locales propios y una clientela fiel que
viaja varias decenas de kilómetros por jugosas rebajas.
"Soy rosarino, pero vivo en Buenos Aires. Siempre compro acá: por el diseño y el
precio", asegura Emilio Maisonnave tras comprarse un jean Nasa por 151 pesos que en el centro
cuesta 215. El local está cerca de la Facultad de Medicina, donde hay varios outlets y según los
vendedores, los mejores clientes son los estudiantes: "Los hijos de chacareros", sostienen.
La clientela es de toda edad y clase social. "Todos marqueros, desde las nenas
que piden la ropa de Patito Feo hasta los adultos; gente que vive en una villa cercana y público
ABC1 que baja de autos importados", confiesa Lorena, una empleada del Almacén de Marcas de Alberdi
al 600. Allí, un jean para dama marca O`Assian del 2007 vale 69 pesos y uno 2008 cuesta 129 pesos;
mientras que una remera This Week de 60, baja hasta los 29 pesos.
A tres cuadras, en el "My picture" para chicos, una mamá busca ropa. "No me
importan las fallitas, el algodón es buenísimo, con lo que podría comprar un buzo llevo dos. Los
shoppings son para pasear, pero para comprar no hay como un outlet", sentencia Silvana Radich
mientras Anabela (9) y Camila (10) se prueban todo.
Saúl Chávez, dueño de Out Let Marcas, define al que compra en outlets. "Es
alguien inteligente, que elige buenas prendas a menor precio". Otra característica que pinta al que
se inclina por esta opción de compra la brinda Jorgelina, responsable de Imagen y Comunicación de
Sonder. "Rescatamos como eslogan el valor argentino, por eso no hablamos de outlet sino de locales
con prendas fuera de serie. Tenemos dos, y como sabemos que a la gente le gusta revolver, buscar y
probarse, hemos diseñado los locales con esa lógica: espacios donde la ropa esté al alcance de la
mano".
Así, como en casa, también están las botas, carteras y zapatos de la única
zapatería femenina de outlet de la ciudad. Ubicada en French al 1200, justamente en una casa de
tres habitaciones, recorridas por voraces clientas que se sirven solas. "Acá si se quieren probar
decenas de zapatos pueden, y nadie les dice nada, y encima pagan un 40 por ciento más barato",
sostiene Ulises Sánchez, el dueño del comercio.