Los síntomas de la crisis económica ya comienzan a tener cifras palpables en Rosario. Según
destacó la directora de Habilitaciones de Industria, Comercio y Servicios del municipio, Mariela
Mosconi, “se detectó un incremento de las solicitudes para abrir negocios minoristas como
granjas, quioscos, verdulerías y pequeños talleres, principalmente en el distrito noroeste”.
El dato se emparenta con las miradas de los responsables de áreas sociales, que lo atribuyen a una
forma de prepararse por si los apura el brete económico.
En el primer trimestre del año hubo 1.690 habilitaciones y, después de la zona centro que tuvo
la mayor cantidad de pedidos, el distrito noroeste vio nacer 240 negocios nuevos. Se trata de
puntos de venta pequeños, con inversiones mínimas, en algunos casos fruto de indemnizaciones, que
se abrieron como salvaconductos por si los vientos giratorios de la crisis soplan con más fuerza
por estos lares.
“Los números se movieron”, aseguró Mosconi, Y dijo que, puesta en el contexto, la
cantidad se potencia porque es justamente el primer trimestre del año el que menos movilidad de
proyectos comerciales tiene. “Las estadísticas señalan que durante esa época los trámites son
menores”, confirmó.
Cautela. No son las aguas turbulentas de 2001, pero muchos ya se arremangaron para
defender sus economías familiares frente a la inestabilidad laboral que está dando sus primeros
zarpazos. Por lo pronto, vienen en alza las habilitaciones de pequeños comercios, aumentaron las
consultas por empleo en las áreas sociales y hasta hay flamantes emprendedores pidiendo pista en el
centro cultural La Toma para mostrar sus productos.
Aunque todos coinciden que aún se está lejos de la estampida de los pasados tsunamis
financieros, también hay una percepción unánime: quien más quien menos, está tomando precauciones.
Una especie de alerta preventivo lleva a invertir indemnizaciones, retiros voluntarios o hasta
algún crédito accesible en almacenes, quioscos o verdulerías de poca envergadura, en algún ambiente
disponible de la vivienda familiar.
Carlos Ghioldi, militante social de La Toma, dio algunas precisiones sobre el panorama laboral
de Rosario: “Tanto en la industria como en el comercio y en los servicios hay una disminución
cubierta o encubierta de puestos de trabajo”. Según su análisis, en la actualidad cambiaron
muchas cosas. “Ya no se convoca a trabajadores eventuales, los supermercados se arreglan con
el personal de planta, desaparecieron las promociones, no hay horas extra y no se refuerza la
producción”, citó sólo a modo de ejemplo.
Para Ghioldi, frente a este panorama, “no sorprende que haya un brote de inscripción de
nuevos comercios”. Aunque, dejó en claro que comparar la actual situación con las crisis de
1998, 1999, 2001 y 2002 es por ahora una exageración porque “no hay despidos en
masa”.
Lisandro Fonrradona, portavoz de la Cooperativa Mercado Solidario (de la Red Nacional de
Comercio Justo), coincide en la apreciación. “Todavía hay dinero circulando porque muchos
invierten sus indemnizaciones o retiros en pequeños comercios como una salida pseudoformal”,
argumentó.
“Si la tendencia sigue así, habrá que ver qué sucede dentro de unos meses, cuando por
saturación, esos pequeños comercios ya no den ganancias”, especuló Fonrradona. Y recordó que
del Mercado Solidario devino el trueque, salida colectiva que permitió sobrevivir a miles familias
argentinas durante las crisis pasadas.
Hacia adentro. Por ahora, apuntalar la economía familiar o buscar una nueva fuente
de ingreso parece arrancar con instancias individuales. “Un empleado al que le sacaron las
horas extra ahora corta camisas con su esposa durante la tarde, otro que facturaba comisiones a lo
pavote en una casa de electrodomésticos repara computadores en su casa y un grupo familiar salió
adelante con una panadería después de haber perdido sus puestos en una fábrica”, detalló
Ghioldi.
Pero tampoco faltan quienes se sienten más seguros de dar el salto hacia adelante en la trama de
una red social. “Mucha gente que tiene trabajo se está anotando en los cursos de
microemprendimientos que dicta la Subsecretaría de Economía Solidaria para tener un recurso extra o
por si llegan a perder sus empleos”, explicó-. Y dijo que no son pocas las caras nuevas que
aparecen por La Toma buscando un lugar para poner en marcha alguna actividad laboral.