¿La literatura de Rosario supone una identidad que la diferencia de otras? ¿Qué lugar ocupa dentro del campo de la literatura argentina? ¿Cómo se vincula con la industria editorial, los medios, el sistema escolar o la crítica? Algunas de las preguntas que intentará responder una nueva diplomatura de pregrado que este año arranca en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, donde en general la obra de los autores vernáculos ha estado históricamente ausente en las currículas. Lo curioso del espacio académico es que, a la vez que lo imparte, busca constituir su objeto de estudio, además de promover su enseñanza y aprendizaje de modo sistemático.
“No existe ningún antecedente académico de carrera o cátedra sobre este tema. Lo que hubo fue una estructura extracurricular entre 2003 y 2010 que no formaba parte de ningún plan de estudios”, dice sobre la cátedra libre Felipe Aldana quien entonces la dirigía y ahora está al frente de la diplomatura, el docente jubilado y también autor local Roberto Retamoso. Aquella experiencia de la cátedra libre fue iniciativa de un grupo de profesores de Humanidades, casa de estudios donde Retamoso dictó durante 33 años dos materias sobre análisis de textos. “En los programas de Literatura Argentina nunca vi autores ni obras de Rosario y a mí mismo me caben las generales de la ley porque quedaba prisionero de cierto canon de autores y obras que se imponía a nivel de la carrera”, reconoce Retamoso para subrayar el carácter “inédito” de la propuesta académica que comenzó a gestarse antes de la pandemia.
"El decano Alejandro Vila me planteó que sería importante una formación en este sentido porque la literatura de Rosario es una gran vacancia en la Facultad. Para mí ya era algo fuera de toda posibilidad real, una idea disparatada, no viable”, recuerda el docente e investigador y explica que al principio iba a ser una carrera de especialización con exigencia de graduación universitaria; en cambio la diplomatura de pregrado “es abierta a un público amplio, con secundario completo hasta los 25 años y excepcionalmente sin el título para mayores de 25”. La actividad es arancelada y se dictará los sábados a la mañana en la sede de Entre Ríos 758.
“Tiene el desafío de constituir su objeto de estudio porque no existe al día de hoy una teoría consistente que defina qué es la literatura de Rosario y nótese que no digo ‘rosarina’ sino que me refiero a la que pertenece a la ciudad por haber sido escrita y publicada en ella”, insiste Retamoso en referencia a un corpus que abarca distintos géneros y épocas, carece en principio de un denominador común o una cualidad intrínseca y se caracteriza más bien por su heterogeneidad y diversidad.
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La academia intenta poner la mirada sobre los escritores rosarinos, aquí en la presentación de un libro en los años ochenta
Foto: Archivo La Capital
Aunque no integren el canon dominante en los estudios literarios, los autores rosarinos producen, circulan y se consolidan desde hace décadas. Entre ellos se hará foco en Jorge Riestra, Angélica Gorodischer, Rosa Wernicke, Aldo Oliva, Rubén Sevlever, Rafael Ielpi, Eduardo D’Anna, Roberto Fontanarrosa, Concepción Bertone, Mirta Rosenberg, Alejandro Pidello, Jorge Isaías, Celia Fontán, Beatriz Vignoli, Patricia Suárez, Carolina Musa y Virginia Ducler, además de otros nombres.
Que los autores locales sean materia de investigación, abordaje crítico, difusión y enseñanza luego de décadas en las que no fueron considerados desde estas perspectivas, a pesar de desarrollar obra notable, es la asignatura pendiente. El objeto de estudio “debe ser constituido teórica, crítica y metodológicamente”, se lee en el plan de la nueva carrera, donde se cita como rara avis el texto “La literatura de Rosario” de Eduardo D’Anna, hasta ahora “primera y única historia de la literatura de la ciudad”.
Otro aspecto novedoso es la meta de promover la transposición didáctica de la literatura de Rosario al sistema escolar y articular con las carreras de Letras, Historia y Ciencias de la Educación que hoy se dictan en Humanidades.