La ciudad

La cooperativa de cartoneros que abrió un centro de reciclaje

Ahora recuperan residuos informáticos, que una vez al mes la Municipalidad recolecta en diversos puntos. Cuatro ya cobraron su primer sueldo.

Lunes 24 de Junio de 2019

Emanuel Alvarado tiene 23 años y hace poco cobró su primer sueldo. Ahorró los primeros meses y se compró una moto. Laura Lescano cumplió 21 y el primer salario lo transformó rápidamente en los materiales de construcción que le permitirán construir su casa. Ambos son la segunda generación de una cooperativa de cartoneros formada a fines de los 90, cuando el desempleo arrasaba en los barrios. Y hace pocos días presentaron en público un nuevo emprendimiento: un centro de recepción y clasificación de residuos informáticos que permite recuperar los 3 mil kilos de materiales electrónicos que se desechan por mes en las jornadas de recolección diferenciada que organiza el municipio.

Emanuel y Laura están sentados frente a la mesa del sector de desmontaje del galpón de bulevar Seguí al 4000. Por ese puesto de trabajo pasan los viejos monitores de PC que cuando termine la jornada laboral se transformarán en el plástico, vidrio, cobre, plaquetas que se acumulan en distintos sectores. Todo tiene una segunda vida.

Por ejemplo, las carcasas que se apilan en un contenedor terminarán en una fábrica de herramientas de albañilería donde el plástico color gris se convertirá en mangos de fratacho. "Acá nada se desperdicia", aseguran los jóvenes.

Con su portón pintado de color violeta, el centro de recepción y clasificación de residuos informáticos es el eslabón final de los programas de recuperación de residuos del municipio. En 2012 se realizó la primera jornada de recolección diferenciada de desechos electrónicos y, desde entonces, se recepciona cada vez más material: en siete años se triplicó la cantidad de notebooks, CPU, monitores y pequeños accesorios que llegan una vez al mes a los centros municipales de distrito (ver aparte).

En la ciudad no existen empresas que certifiquen la disposición final de desechos tecnológicos. Hasta ahora, la Municipalidad recurría a Ecotech, una empresa de la localidad de San Lorenzo. Ahora, el centro de recepción y clasificación de residuos informáticos será una alternativa.

"La basura electrónica demanda un trato diferencial, ya que contiene materiales que si no son tratados adecuadamente pueden liberarse al ambiente. Pero además contienen materiales que tienen potencial de ser recuperados, para reutilizarlos o para disponerlos como repuestos", advierte la subsecretaria de Ambiente, María Cecilia Alvarez.

Por eso, todo lo que se recibe pasa primero por el área de clasificación. Allí, un pasante de la Universidad Tecnológica Nacional testea los equipos más nuevos para ver que plaquetas pueden recuperarse. El resto, pasa directamente a las manos de Emanuel y Laura, que se encargan de separar y vender el vidrio de las pantallas, el aro metálico de las estructuras o el cobre de las bobinas.

Con ese trabajo, hace algunos meses pudieron cobrar su primer salario, un dinero que les permitió acercarse un poco más a eso que genéricamente se llama futuro.

Un largo camino

El centro de centro de recepción y clasificación de residuos informáticos es también parte de un emprendimiento social del que participan familias de cartoneros agrupados en la cooperativa "Luchadores. 1º de Mayo".

La iniciativa surgió a fines de los 90, cuando la basura empezó a aparecer como un recurso valioso para enfrentar la creciente falta de empleo y el empobrecimiento de los sectores populares. Con asistencia del municipio, hace unas semanas pudieron poner sus papeles al día y alquilar el galpón para reciclar la chatarra electrónica.

Al emprendimiento se sumaron ya cuatro jóvenes y en poco tiempo más lo harán otros del programa provincial Nueva Oportunidad.

Antes de entrar a la cooperativa, Emanuel trabajó en el relleno sanitario. De 8 de la mañana a 6 de la tarde, peleaba duro para sacar cartones, botellas o chatarras del depósito que se encuentra casi en límite con Pérez. "Ahora estoy más cómodo, trabajo más cerca de casa y no tengo que pasar frío en invierno, calor en verano o mojarme con cada lluvia", señala.

Para Laura, tener una rutina de trabajo le permitirá retomar la secundaria. La dejó en segundo año, cuenta, cuando tuvo que salir a trabajar para ayudar a su mamá.

Un ida y vuelta

A Facundo Gómez le faltan pocas materias para recibirse de arquitecto. Es el coordinador del programa de residuos informáticos y asegura que aprendió muchas cosas de los jóvenes con quienes trabaja. "Tienen un oficio y rápidamente saben encontrar qué cosas son de mayor valor. Nosotros acompañamos los procesos para obtener esos materiales, para que se hagan de una forma segura", afirma.

Y advierte que el objetivo es minimizar el máximo posible la generación de residuos y obtener, también, los mayores recursos para la cooperativa.

En los últimos años, cada vez más familias obtienen un ingreso a partir de la recuperación de residuos. El Relevamiento Nacional de Barrios Populares, que realizan organizaciones sociales en articulación con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, censó en Rosario una centena asentamientos donde viven 100 mil personas. En más del 10 por ciento de esta familias, unas 3 mil, el cirujeo es el principal ingreso.

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