Este lunes por la noche, alrededor de las 21, la plaza San Martín, de Córdoba y Dorrego, quedó completamente a oscuras, supuestamente por la sobrecarga energética que había afectado a gran parte de la ciudad. Así lo informaron desde Defensa Civil del municipio rosarino. Pero no todo terminó allí. A las 23.15, según informaron a La Capital desde Bomberos Voluntarios, se produjo un incendio en unas ligustrinas donde duerme gente en situación de calle desde hace años. Las llamas se hicieron visibles por la oscuridad y tomaron altura de inmediato.
El fuego que había en ropas y utensillos fue apagado por personal de la empresa de Higiene Urbana y Gestión de Residuos Limpar antes de que llegaran los bomberos y corroboraran que no había personas heridas en el lugar.
Las versiones del inicio del incendio son cruzadas: algunos hablan de controversias por posesión del lugar entre familias que viven allí, otros aseguran que fue resultado de un brasero que suelen armar con latas para cocinar, el que se habría caído sobre un colchón y ropa.
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Cada vez más personas y hasta familias enteras pernoctan en la plaza San Martín y sus realidades, lejos de mejorar, son cada vez más criticas debido al tiempo que llevan viviendo allí, sin baños, ni comida y ante los calores insufribles de las últimas semanas.
Se trata de la manzana frente a la sede local de la Gobernación, rodeada de bancos y un bebedero, arbolada, con el monumento del prócer que le da nombre a la plaza en el centro y un retoño del pino de San Lorenzo. Es una verdadera ágora de las protestas públicas. Y también, una de las dos plazas más importantes del centro de Rosario: la otra es la 25 de Mayo frente al edificio de la Municipalidad.
Allí viven y duermen personas sin techo desde hace tiempo a las que es fácil reconocer: un señor mayor, que habla solo, está desde hace meses, muy abrigado y con muchos objetos para subsistir, en la esquina de Dorrego y Córdoba.
Dos familias son parte del "paisaje" desde hace tiempo. Una, compuesta por un papá lavacoches y una mamá con dos chiquitos, que van a la escuela y son atendidos por el Centro de Salud Martin cuando lo necesitan. De todos modos, los lazos entre los adultos acaban de disgregarse. La mamá se fue de la plaza la semana pasada y va a un centro de día.
La otra familia está compuesta por un matrimonio y una nena. Y a todos se suman, con alternancia, jóvenes que duermen, lavan autos, comen lo que consiguen en los contenedores de basura, se refrescan y hasta bañan en el único bebedero de Santa Fe y Dorrego.
Reciben comida, agua, ropa y ayuda de vecinos y comerciantes de la zona, del comedor universitario de Dorrego y Santa Fe, del Sindicato de Telecomunicaciones Foetra, de Dorrego 733, y también de los agentes sanitarios del camión de vacunación que está estacionado por calle Dorrego y de varios de vigilancia de la Gobernación.
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Pero allí están y estuvieron desde hace años, mees y semanas, muchos de ellos desde antes de la pandemia, pasando frío y calor o empapándose con las últimas lluvias: certificando su marginalidad.
Son parte de las 500 personas en situación de calle que tiene contabilizadas el municipio de Rosario desde hace tiempo. Y ya podrían ser más.