Para especialistas en grandes obras de infraestructura, el nuevo desprendimiento producido en la explanada del complejo cultural Parque de España es una historia con final anunciado. Aseguran que el socavón que obligó a clausurar preventivamente el teatro Príncipe de Asturias vuelve a poner de manifiesto la debilidad que presentan numerosos sectores de las barrancas de la ribera del Paraná y la urgencia de desarrollar trabajos que permitan consolidarlas. Un informe de principios de mayo ya advertía que podrían producirse desmoronamientos que afectaran el ingreso a la sala.
En rigor, los problemas en ese sector del paseo público del centro cultural ya se habían puesto de manifiesto hace dos años, un 23 de julio, cuando cedió un sector de la barranca y cayeron al agua unos 20 metros de pisos y barandas que hacían de balcón al río. En esa misma zona, desde entonces cerrada al público, volvieron a producirse desprendimientos que llegaron casi hasta las escalinatas del teatro.
Según aseguró el secretario de Obras Públicas del municipio, José Luis Conde, ambos incidentes obedecen al mismo proceso: una mala conjunción entre la antigüedad de los viejos muelles del primer puerto de la ciudad, construidos a fines del siglo XIX, las fluctuaciones del nivel del río y la consecuente erosión de los terrenos. "Estructuralmente no pasó nada distinto a lo que viene ocurriendo en el último tiempo”, explicó este jueves.
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Parque España. José Luis Conde visitó el lugar afectado por el derrumbe de la barranca
Foto: La Capital / Sebastián Súarez Meccia.
La Capital consultó la opinión de dos profesionales con experiencia en proyectos de arquitectura sobre la barranca. El arquitecto que estuvo al frente de la construcción del complejo cultural, Horacio Quiroga, y un ingeniero, docente de la UTN y consultor en mecánica de suelos, Jorge Albrecht. Ambos advirtieron sobre la necesidad de realizar estudios para diagnosticar correctamente los problemas y poner en marcha obras que permitan recuperar esa sector.
Anunciado
Hace menos de dos meses, Quiroga había presentado un informe sobre el estado de las veredas de ingreso al teatro Príncipe de Asturias. En ese momento, el profesional advirtió que se había producido "un avance de la barranca hacia el edificio" y aclaró que el sector se correspondía con un lateral del muelle donde se había registrado el último derrumbe "que supuestamente debería haber conservado su primitiva posición".
Entonces advirtió que "de no encontrarte una solución de rápida aplicación, se produciría la caída del voladizo de la vereda que, eventualmente, podría afectar la escalinata de acceso al teatro", según se lee en el escrito de dos carillas fechado el 5 de mayo pasado.
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Quiroga es arquitecto y tuvo a su cargo la dirección de la obra de construcción del edificio de ladrillos visto de Sarmiento y el río, un complejo que considera como "la mayor obra cultural y educativa realizada por España en América", según lo definió en diálogo con La Capital.
El profesional recordó que desde el comienzo de la construcción del centro cultural se sucedieron cuatro derrumbes de muelles con pilotes y vigas de madera. La repetición de incidentes, llevó a renovar totalmente unos 700 metros de explanada costera.
La obra se inauguró en 2007, sin embargo no alcanzó a todo el perímetro del centro cultural. En el sector norte, el que sufrió los últimos desmoronamientos se mantuvieron los pilotes de madera colocados a fines del siglo XIX durante la ejecución del puerto de la ciudad.
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Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Aún así, destacó Quiroga, "el edificio del parque España es una entidad autónoma" y explicó que está sostenido "por una enorme cantidad de pilotes de hormigón y acero por lo que pasa afuera del edificio no afecta a la construcción ni a sus ocupantes, ni a nadie".
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El sector afectado es otro. "Los escalones rajados, están fuera del edificio, en un sitio muy cercano a donde se produjeron las caídas y que, quizás, se desmorone también". Para que el daño no siga avanzando, apuntó, "debe ser controlado por gente experta que analice en qué condiciones están los cabezales, porque las estructuras son las mismas de gran parte de la costa y estos problemas son los mismos que vemos en el Puerto de Rosario".
Por eso, consideró, desde la zona del parque España hasta el puerto, debe existir una vigilancia permanente de la situación de las riberas. "Es una zona que requiere un control y un mantenimiento periódico".
Con alambre
Jorge Albrecht es ingeniero civil, profesor de la materia Mecánica de Suelos de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), consultor de ingeniería geotécnica y un amante del río. Al profesional no le sorprendieron las noticias sobre los desmoronamientos en la zona del parque España. "El abandono que tienen las barrancas de Rosario lo conozco de sobra, se ve a simple vista cuando se navega por el río. A excepción de algunas zonas está todo atado con alambre", afirma.
El ingeniero recordó que hace tres años también se desmoronó parte de la barranca del club Mitre, apenas a unos metros de la zona afectada un año después en el parque España. "Es alarmante que se diga que no hay problemas cuando se ve que esos muelles viejos están todos descalzados", dice y reclama la realización de un estudio serio para ver cómo solucionar esos problemas "porque van a seguir avanzando"
La bajante del río pone en mayor riesgo esas estructuras. Pero a la vez, facilita la realización de trabajos de sostén o apuntalamiento ya que el retiro del Paraná expone las necesidades de intervención. Para Albrecht, las obras no pueden esperar. "Son urgentes para que el daño no siga avanzando".
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La construcción del primer puerto de la ciudad demandó el relleno de gran parte de la barranca. Los muelles de quebracho actuaban como un elemento de protección frente a los embates del río. Pero con el deterioro de estos pilotes por el paso del tiempo, este terreno quedó expuesto. "En el medio, la ciudad tuvo todo un proceso de recuperar el río, pero las barrancas quedaron ahí y nadie se preocupó por ver en qué condiciones estaban", cuestionó el ingeniero.
Para Albrecht el principal problema es la falta de mantenimiento de estas superficies. "Las cosas son suelo vivo y permanentemente tienen que estar vigiladas y sometidas a obras pertinentes en el momento justo", concluyó.