La Ciudad

Experto en seguridad vial advierte que la alcoholemia cero es inaplicable

El titular del Observatorio Vial Latinoamericano, Fabían Pons, aseguró que la calibración de los alcoholímetros tiene un margen de error

Jueves 11 de Marzo de 2021

“El margen de error jamás puede ser cero. Los que impulsan alcoholemia cero se comieron el amague. Lo que hace falta es educación, concientización y por sobre todo fuertes sanciones a los infractores”, aseguró el presidente del Observatorio Vial Latinoamericano, Fabián Pons, en relación al proyecto que se analiza en el Concejo Municipal.

El especialista en seguridad vial ya participó de debates anteriores debido a que la iniciativa que tiene por objetivo la tolerancia cero para el alcohol al volante está dando vueltas en el Palacio Vasallo al menos desde 2014.

En su momento, el ex concejal y actual secretario de la Producción, Sebastián Chale, había presentado un proyecto para bajar el límite de alcoholemia de 0,5 gramo de alcohol en sangre a 0,3. “Debemos redoblar esfuerzos para crear una nueva cultura vial, entendiendo que una mínima cantidad de alcohol en sangre produce efectos importantes en la capacidad de conducir”, había indicado Chale.

Luego, desde 2018 y en particular el año pasado, la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, se puso al frente de su proyecto, que naufragó por la falta de firmas en la comisión de Obras Públicas.

En rigor, había en danza dos iniciativas. Uno; autoría del concejal pedepista Lisandro Zeno, y otro de Schmuck. El primero crea el fondo municipal de lucha contra el alcohol al volante, con una tolerancia en 0,20 gramo que impide continuar circulando pero no conlleva una sanción, y el segundo modifica el Código de Tránsito estableciendo que “se prohíbe más de 0 gramo de alcohol por litro de sangre para quienes conducen”.

El jueves pasado el propio intendente municipal, Pablo Javkin, había pedido volver a debatir y aprobar el proyecto oficialista.

En el país existen 6 provincias con tolerancia cero. “Se comieron el amague. De lo que en realidad se trata es de educar y concientizar y no tomar alcohol al conducir. Esto no quiere decir que el valor numérico sea exactamente ése. Suecia, el país más desarrollado del mundo en seguridad vial, tiene 0,2 gramo de límite de alcohol en sangre y hasta el aparato más sofisticado para medir el dosaje, jamás da cero, puede haber muchos falsos positivos, por diferentes razones”, puntualizó Pons.

Contrariamente a medir pequeñas dosis (por diabetes o por incluso alcohol en gel) no se busca el paradigma del cero.

“Tribunera”

“Ahora, con 0,2 o 0,3 gramo no se puede especular, no hay errores de medición. Por eso creo que la tolerancia cero es tribunera y en definitiva castiga al que está dentro de la ley. La solución es educación, conciencia, control y sanción”, subrayó el especialista.

Tras repasar que se debe testear al menos el 30 o 40 por ciento de las poblaciones para ser efectivos, Pons bregó por imponer como solución sanciones ejemplificadoras.

Caso chileno

Puso como antecedente la ley Emilia, de Chile. El nombre fue en homenaje a Emilia Silva Figueroa, quien murió el 21 de enero de 2013 cuando el auto en el que viajaba con sus padres fue chocado por otro rodado cuyo conductor iba a muy alta velocidad y en estado de ebriedad.

La ley rige desde septiembre de 2014 y sanciona con cárcel efectiva de entre uno y diez años a quienes manejan en estado de ebriedad y generen lesiones graves, gravísimas o la muerte. Sólo así, Chile logró disminuir la cantidad de muertes en accidentes viales.

“Toda persona con más de 1 gramo de alcohol en sangre debería ser considerado un delincuente, y como asesino al volante debe ir preso, se le debería retirar la licencia y pagar una fuerte multa. Prisión efectiva que no sea canjeable por una probation”, indicó Pons.

Además, el titular del Observatorio recordó que el único organismo certificado para autorizar la correcta calibración de los alcoholímetros es el Inti, en Capital Federal.

“Por más que los aparatos estén bien calibrados, debe existir un margen de tolerancia”, cerró el especialista.

Cómo es el sistema en Santa Fe

En febrero del año pasado, la capital provincial sancionó la ordenanza de mayor rigurosidad en los máximos permitidos de alcohol en sangre.

Quien sea detectado por un alcoholímetro con niveles entre 0,3 gramo y 0,7 gramo se le aplicará una multa de 190 unidades fijas (UF) hasta 630 UF (18.011,7 pesos) y/o inhabilitación de hasta 180 días.

Los infractores con alcoholemia entre 0,8 gramo a 1,3 gramo en sangre, será sancionado con una multa de 630 UF a 1.200 UF y/o inhabilitación de hasta 210 días.

Quien circule con una alcoholemia superior a 1,3 gramo en sangre será sancionado con una multa de 1.200 UF a 1.900 UF y/o inhabilitación de hasta 240 días. Pero además, los multados deberán realizar durante una semana los cursos de capacitación en educación vial.

La norma contempla el falso positivo: si a un conductor se le detecta hasta 0,2 gramo se le retendrá el auto, sin sanciones administrativas. A partir de 0,3 gramo comienza a regir el sistema de penalidades.

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