A esa primera marcha de agosto de 2003, cuando por primera vez las mujeres marcharon en Rosario identificadas con los pañuelos verdes y las consignas de "aborto legal para no morir” que se articularon en 2005 en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Luciano Fabbri llegó solo para acompañar a una amiga. Era la marcha que cerraba el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres y que con 15 mil personas fue toda una demostración de fuerza en la toma del espacio público en un contexto histórico donde a poco del estallido de 2001 las mujeres piqueteras y las mujeres inundadas de Santa Fe _un hecho trágico de abril de ese mismo año_ tuvieron un fuerte protagonismo. Sin embargo, “Lucho” _como todos lo conocen_ no sólo recibió por primera vez el pañuelo, sino que encontró también allí un espejo donde mirarse.




























