Absuelto o culpable. Esa será la sentencia que en poco tiempo más decidirá la Santa Sede sobre el caso del cura Reinaldo Narvais, acusado de abusos en la parroquia rosarina de Pompeya.
Mientras el religioso sigue suspendido en su labor pastoral y recluido en algún monasterio no revelado de su congregación, hace ya más de tres meses que en el Vaticano se evalúa el informe final que se redactó con los testimonios de las víctimas y testigos de los abusos.
Una copia de ese informe fue enviada al Vaticano y otra a la Justicia rosarina que, por ahora, resolvió archivar el expediente.
Fue en la última semana de agosto que el superior provincial de la orden de los lateranenses, Félix Paredes, presentó el resultado del proceso canónico a la Santa Sede a través de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires.
El detalle del caso fue enviado por valija diplomática directo a la Sagrada Congregación de la Fe, a cargo del cardenal William Joseph Levada (sucesor de Ratzinger cuando éste fue elegido Papa). No hay plazos para que la Santa Sede se expida, pero se calcula que las demoras tienen que ver con las numerosas causas que por el mismo motivo se acumularon en el último tiempo en el seno de la Iglesia.

























