La ciudad

El paro por sobre el diálogo, la constante que siempre deja las aulas vacías

Durante los cuatro años de gestión de Miguel Lifschitz, las clases nunca empezaron el día que estaba previsto.

Domingo 03 de Marzo de 2019

El día después de que los docentes públicos nucleados en Amsafé determinaron que las clases no empezaran el miércoles 6, la ministra de Educación de la provincia, Claudia Balagué, inauguró obras en escuelas y recorrió trabajos de refacción en distintas dependencias escolares del departamento Iriondo. Toda una respuesta oficial.

En tiempos de escalada inflacionaria con un voraz apetito por los salarios, en Santa Fe los maestros habían recibido la propuesta de continuidad de una fórmula que permite que esa voracidad no afecte sus ingresos.

En una negociación paritaria, que el empleador asegure que el salario no se va a devaluar no es un tema menor. Es más, ese mecanismo, conocido como cláusula gatillo, es la envidia de muchos otros gremios, que durante 2018 cerraron incrementos que apenas rozan el 20 por ciento y vieron cómo la inflación les sacó varios cuerpos de ventaja a sus ingresos.

En el sector docente y en todo el ámbito estatal santafesino, la implementación de la cláusula gatillo fue un paraguas. Una especie de placebo que permite atemperar los desaguisados económicos del gobierno nacional. Es cierto que la provincia no formuló hasta ahora ningún porcentaje de incremento, pero también lo es el hecho de que la negociación paritaria de este sector no iba por un carril que llevara al gremio docente a pegar un portazo y decretar un paro.

Si la respuesta inicial a una propuesta que garantiza que el salario no correrá detrás de la inflación es cortar el diálogo, entonces es muy difícil predecir qué sucederá de aquí en más.

También hay que remarcar otra realidad. La conducción de Amsafé es la misma que dirige la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), el único gremio docente que optó por no dialogar con el gobierno nacional.

"Durante los cuatro años de gestión de Miguel Lifschitz, las clases nunca empezaron el día que estaba previsto"

Es más, Ctera ya había acordado un paro para el 6 y 7 de marzo en repudio a la eliminación de la paritaria a nivel nacional, ergo, en Santa Fe esos mismos dirigentes no podían empezar las clases.

Los gremios también sumaron su adhesión a la huelga de mujeres del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer. Así, teniendo en cuenta el feriado de carnaval de mañana y pasado, el sector tiene entonces toda una semana sin actividad.

Lo que sigue tampoco es fácil. Está acordado un paro para el martes 12 y miércoles 13 si antes no hay una propuesta satisfactoria por parte del gobierno provincial. Así las cosas, esa propuesta deberá llegar sí o sí el lunes 11.

Emulando al general

Mientras tanto, y por más que resulte una frase hecha, los rehenes de esta discusión con más ribetes ideológicos que económicos siguen siendo los chicos, que nunca pueden empezar las clases en la fecha estipulada.

En efecto, Miguel Lifschitz terminará este año su mandato sin haber podido lograr en ninguno de los cuatro de su gobierno que el ciclo escolar comenzara el día previsto.

Eso sí, su administración centró la lupa sobre un tema polémico: las licencias docentes. En 2017 profundizó el control sobre ese aspecto y detectó casos de maestros y directivos que, estando fuera de las aulas por licencias por enfermedad, estaban en realidad en el exterior del país disfrutando de playas y relax.

Ese control determinó que el ausentismo docente cayera de los históricos porcentajes de entre 15 y 18 por ciento de maestros en actividad al 9,8 por ciento, logrando para las arcas provinciales un significativo ahorro de más de 100 millones de pesos en docentes reemplazantes.

Así, Lifschitz aplicó la famosa frase del general Perón. "Los hombres son buenos, pero si se los controla son mejores".

Por lo pronto, con huelga lanzada para los días 6, 7 y 8 de marzo (vaya paradoja en tiempos de grieta que el paro coincida con los números que identificaron al programa insignia del periodismo militante durante la gestión K), los días por venir no se presentan muy simples. Y la sociedad asiste una vez más al constante deterioro que lleva el no poder dialogar.

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