La inflación alcanzó en la Argntina valores relativamente bajos y se mantiene cercano al 2 por ciento. Sin embargo, el consumo en Rosario experimenta porcentajes contrapuestos y difíciles de incrementarse. Así lo aseguraron desde la Cámara de Supermercadistas y Autoservicios de Rosario (Casar), aunque también apuntaron que los hábitos de compra y estilo de vida de la población ya no son los mismos. Qué cambió en estos últimos tiempos.
"Las ventas bajaron notablemente. Si uno hace una comparación interanual de junio de este mes con el mismo del año pasado, arroja que las ventas están un 6 % abajo respecto a la inflación en los últimos 12 meses (33 %)", confirmó el declaraciones a La Capital el presidente de Casar, Sergio Cassinerio, en relación a una tendencia instalada desde hace tiempo y que no logra repuntar.
Consumo en caída libre
El supermercadista apuntó que este comportamiento de los rosarinos "es algo que se observa de manera sostenida, pero hay que acomodarse a esa tendencia y costos de estructura en función de esta nueva versión de consumo: cambiaron los hábitos por la crisis y también porque la gente comenzó a cambiar el estilo de vida y los hábitos de alimentación".
"Las compras no se hacen más cada 15 o 30 días, sino día por medio o cada tres días y en función de las promociones de medios de pago que encuentran a disposición. No se lleva más para tener, por eso es más fácil llevar lo necesario para aprovechar una oferta en otra oportunidad", comentó en alusión al ritmo de compras.
>> Leer más: Supermercados de Rosario: los clientes van más seguido pero compran menos
Otra de las modificaciones que generó la pérdida del poder adquisitivo en paralelo al estilo de vida más saludable es que se dejaron de comprar gaseosas. Esta situación también había sido apuntada por el titular del Centro Unión Almaceneros (CUA) meses pasados en relación al vencimiento de este tipo de bebidas de una marca líder.
Agua por gaseosas y vinos
"El que dejó de consumir gaseosas es porque ya no tiene ese poder adquisitivo, ahora consume agua y nota que es más saludable. Es, precisamente, un consumidor que ya no volverá más a la gaseosa. De modo que la crisis también le enseñó un camino distinto", consignó.
Casinerio atribuyó esa variante en el comportamiento de compras con el cambio del estilo de vida de los ciudadanos. "El ritual del desayuno no tiene nada que ver con lo que era hace 20 años. Tomar un café con leche y tostadas ya no existe más, con los sub 40 se nota claramente", apuntó.
En ese marco, sostuvo que la merma en el consumo de vinos y cerveza es notoria y va más allá a lo que representa la crisis económica. "Hay un corrimiento del mercado porque el consumidor se vuelca a otro tipo de productos tales como el gin o el fernet, pero eso lo hace hacia los fines de semana", comentó.
Palta y huevos
En ese estilo saludable agregó otro de los fenómenos de época: el huevo en cantidades impensadas en otros tiempos y que también se nota cada vez más en las verdulerías de la ciudad, donde el maple de 30 huevos se ofrece a una cifra módica y suele transformarse en un anzuelo para otros productos.
>> Leer más: Cómo cambió el consumo en Rosario y qué se compra en los supermercados
"La compra de maple es uno de los productos que aplican en el desayuno. En ese caso, se reemplazó la mermelada por la palta, por ejemplo", confirmó en declaraciones a LT8.
El índice de inflación que mide el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) respecto a junio girará en torno al 2 % con tendencia a la estabilización, según informes oficiales y consultoras privadas.
En ese contexto, el supermercadista evaluó: "Puede tener que ver con el consumo. Hay algunos productos, como la carne, que no se retocaron. Pero puede haber otros productos que hayan tenido alguna modificación".