La Ciudad

El cierre de Falabella abre una frenética búsqueda de nuevo destino para el local

La partida de la tienda complica el plan del municipio para relanzar la zona. Una herencia con muchas voces define el destino del histórico inmueble.

Miércoles 07 de Abril de 2021

Cuando todavía no se recupera de un largo período de crisis, seguido de un tremendo año de pandemia, el centro rosarino recibió ayer un golpe de nocaut al conocerse el cierre definitivo de la tienda Falabella, que desde 1995 ocupaba el emblemático edificio de La Favorita. El municipio, que había anunciado un plan para jerarquizar la zona y relanzar el núcleo comercial de la ciudad, tiene ahora un nuevo desafío y trabaja contrarreloj junto a los propietarios para buscarle alternativas de inversores en el contexto de una herencia amplia, en la que hay muchos actores, quienes ya lo venían ofreciendo sin éxito y todavía no tomaron la decisión de alquilar o vender el millonario inmueble.

La noticia complica los deseos de la gestión de Pablo Javkin para cambiarle la cara a un sector alicaído. La retirada de la empresa chilena no solo dejará a 110 familias en la calle en un contexto social muy atribulado sino que además apaga una esquina tradicional y deja un oscuro hueco en la intersección de Sarmiento y peatonal Córdoba. Es más, desactiva un lugar de compras que funcionaba también como un imán que atraía clientes hacia los otros comercios del área central. En la Secretaría de Producción ya anunciaron que la idea es darle vida lo antes posible a un comercio estratégico en la historia de la ciudad, que continúa perteneciendo a la familia García, antiguos propietarios de La Favorita.

¿Se alquila o se vende? ¿Cuánto cotiza? Por estas horas hay un profundo hermetismo al respecto. “Los dueños aún no definieron qué quieren hacer. Es una herencia muy amplia, con muchísimas voces. Falta saber quién va a llevar las negociaciones adelante, si es un miembro de la familia, un asesor legal o una inmobiliaria”, comentó en voz baja una fuente con llegada a los García. “Ya lo venían ofreciendo y no encontraron mucho eco en potenciales interesados”, comentó en off otra fuente. Desde el año pasado había rumores por la decisión de la empresa de irse del país, con la baja de varias sucursales, pero se sabía que Rosario iba a ser de las últimas en cerrar. De hecho, el desenlace se esperaba para fin de año por el volumen de los trámites, la venta de fondos, logística y resolución de cuestiones financieras. Pero finalmente será en 60 días.

Lo cierto es que alrededor de la tienda se organiza buena parte del comercio del centro, por lo que las autoridades locales, los comerciantes y los dueños están ahora en la búsqueda de un inversor sustituto. “Es un desafío más de una gestión que tendremos que compartir con los principales interesados, que son los dueños del inmueble. El plan de revitalización del centro debe ser impulsado más que nunca. Es parte del corazón de la ciudad y hay que poner mucha energía, creatividad y los recursos que se pueden disponer entre todas las urgencias que nos plantea la pandemia”, analizó el secretario de Desarrollo Económico y Empleo de Rosario, Sebastián Chale.

Nelson Graells, presidente de Amigos de Peatonal Córdoba, manifestó su preocupación y se expresó en el mismo sentido: “El centro necesita que se vuelvan a utilizar esos metros cuadrados. Es un tema que nos une. Esperemos que se pueda actuar con la rapidez necesaria para que volvamos a tener a todos esos clientes asistidos por alguna o varias empresas en ese lugar”, dijo. Y confesó: “Es la misma preocupación que tuvimos cuando nos enteramos que La Favorita cerraba e iba a quedar ese local libre, antes de saber que venía la empresa chilena. Esperemos que esta vez pase lo mismo”, se esperanzó.

Una esquina con historia

El local de La Favorita, inaugurado por los hermanos asturianos Ramón y Angel García en 1897 y expandido en 1929, es un inmueble que está además adherido a la memoria emotiva de muchas generaciones rosarinas. Lugar de encuentro predeterminado en la era previa a los teléfonos celulares, el atractivo de su escalera mecánica y los aires que recordaban a tiendas europeas lo convirtieron en una postal de la ciudad. Chale resaltó que “no es fácil encontrar ese tipo de tiendas fuera de las grandes capitales”, pero destacó que en Rosario funcionaba por esa tradición histórica ligada al inmueble. “Este local quedó para el final porque era uno de los que tenía mejor desempeño, según decían ellos mismos”, completó.

Para el funcionario, el fenómeno forma parte de un momento de impacto global, en el que la pandemia aceleró ciertos procesos entre los que se encuentran decisiones como achicar la atención en locales y expandir la venta digital. “El casco histórico fue una de las primeras víctimas de la pandemia, por la restricción de la circulación, y también por los cambios de hábitos en el consumo. No es un dato menor que la empresa se retira del canal físico en Argentina pero deja el online, y eso tiene que ver con que las compras se trasladaron a ese formato. Es una tendencia que venimos advirtiendo”, relató Chale.

La pérdida tendrá consecuencias notorias en el ritmo de movimiento del centro. De no cambiar rápido esta situación, se profundizará la desertización de la zona. La continuidad de una pandemia interminable con la llegada inminente de la segunda ola no parece el mejor marco para inversiones del calibre que necesita una operación de este tipo. El reloj corre con fatalidad en sus agujas.

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