Cuando el municipio intentaba reorganizar la red de atención primaria y en barrios que en muchos casos se vieron afectados por el temporal del fin de semana, los equipos de salud volvieron a recibir intimidaciones y los centros a cerrar sus puertas. Esta semana fue uno de los centros de salud de la zona oeste de la ciudad, ubicado en barrio Azcuénaga, que a través de una nota recibió una amenaza y decidió cerrar sus puertas por prevención. El aviso a través de redes sociales es que el espacio "permanecerá cerrado hasta nuevo aviso" y que los turnos serán reprogramados.
"Sabemos lo que significa para la población que los espacios en el territorio estén cerrados, pero necesitamos que haya medidas que alivien lo que los trabajadores estamos transitando hace tiempo", dijo a La Capital este martes Iris Velázquez, delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el municipio y operadora en uno de los dispositivos de atención de consumos problemáticos.
Ya el viernes pasado el escenario tanto de los espacios de atención de la órbita provincial como municipal era compleja, y más en medio del brote de dengue y con las consecuencias de las fuertes lluvias. Los centros de salud provinciales continuaban sin atención al público a partir de una medida que habían dispuesto los gremios de trabajadores estatales tras ser amenazados en, mientras que el municipio que había iniciado la semana con atención reducida, de 8 a 14, la cerró concentrando la atención sólo en algunos centros de salud de la ciudad que fueron informados a los pacientes adscriptos vía la red social WhatsApp.
Una nueva amenaza
Así, la semana comenzó no sin dificultades y con la red de atención primaria sin funcionar al cien por ciento de su capacidad y el mismo lunes, sobre el mediodía, las intimidaciones se repitieron. En esta vez en barrio Azcuénaga, en un centro municipal, mientras los equipos de trabajadores se encontraban en la reunión previa a la apertura.
>>Leer más: Centros de salud: los provinciales están cerrados y los municipales reorganizan su red
"Lo que sucedió fue que cuando fueron a abrir las puertas se encontraron con la nota de la amenaza, que decía que si no cerraban las puertas los iban a balear -detalló la delegada-. Lo que hizo que se atendieran sólo a los pacientes de mayor urgencia y el resto de los turnos se reprogramaran para los próximos días".
Velázquez indicó que en la complejidad del escenario que atraviesa la ciudad "es muy difícil seguir" y señaló: "Más todavía en un proceso de atención, donde la idea que trabajamos es la de llegar a los pacientes, a sus domicilios y hacer la atención en su cercanía: a vacunar, a hacer visitas domiciliarias; eso no se puede sostener".
Si bien afirmó que "la violencia hace tiempo que ronda los territorios, los operadores de salud presenciamos situaciones y escuchamos tiros a la entrada o salida de nuestros espacios de trabajo", marcó la diferencia que "por primera vez aparece como elemento una violencia donde hay direccionalidad en las amenazas y eso genera mucha angustia en los compañeros que no se sienten seguros en el espacio al que concurren todos los días".
En ese contexto, este martes los trabajadores volvían a reunirse con las autoridades de la Secretaría de Salud Pública para reevaluar las modalidades de atención con las que se continuará trabajando "Sabemos que no hay medidas que garanticen por completo, pero tiene que haber alguna acción que alivie el malestar de quienes todos los días tienen que concurrir allí a trabajar -señaló-. A sabiendas de que no se resolverá en pocos días, porque en el fondo lo que pasa es el abandono de las adolescencias y juventudes, y la falta de trabajo".