La ciudad

Dos mujeres que luchan para que no se archiven las causas de sus hijos

siempre presente. La multisectorial no le pierde pisada a los casos.

Domingo 18 de Marzo de 2018

Mirta Ponce perdió a su hijo el 30 de octubre de 2015. Alejandro, de 23 años, había ido a pescar con sus tíos y su hermano a la costanera central, pero nunca volvió al barrio. Cerca de la costa, fue perseguido por la policía. Su hermano contó que, en la carrera, ambos se tiraron al río mientras los uniformados les tiraban piedras. Y Alejandro no logró salir del Paraná.

El 27 de mayo de 2015, María Zamudio estaba en la puerta de su casa. Desde allí vio cómo un oficial de prefectura disparaba tres veces contra Maximiliano, de sólo 16 años. "El último de los disparos fue en la cabeza cuando mi hijo ya estaba en el suelo en medio de un charco de sangre", cuenta la mujer con los ojos perdidos, como si todavía estuviera en medio de esa escena.

Las dos mujeres se pusieron esta semana al frente del reclamo para que no se archive la investigación de los casos. Según denuncian, "los fiscales sólo escuchan una versión", la de los agentes de seguridad.

Desde la Multisectorial contra la Violencia Institucional —que agrupa a familiares y a organizaciones sociales, académicas, políticas, sindicales y de derechos humanos— acompañan una decena de historias similares a las de Mirta y María.

"Tenemos una doble tarea, demostrar que nuestros hijos fueron asesinados y que no estaban en medio de ningún ilícito", aseguran.

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