La ciudad

Dos mil personas en la fogata de San Pedro y San Pablo

Una multitud acompañó la tradicional quema de muñecos caseros en el parque Regional Sur.

Domingo 30 de Junio de 2019

La tradicional fogata de San Pedro y San Pablo fue una fiesta en Saladillo. Una multitud, que rondó las 2 mil personas, según los organizadores, se acercó hasta el parque Regional Sur anoche para continuar con una tradición, entre pagana y religiosa, que volvió a convocar a cientos de familias para celebrar un acontecimiento único en ese sector de la ciudad.

Como cada 29 de junio, los vecinos de barrio Saladillo vivieron la tradicional fogata de San Pedro y San Pablo, que comenzó a través de una caravana con muñecos hechos por grandes y chicos en las puertas de la escuela Musto (Sánchez de Bustamante 129) y culminó en el parque Regional Sur, donde una multitud de rosarinos realizó la tradicional celebración del fuego.

Durante todo el viernes, alumnos de los talleres de arte de la escuela Musto participaron de una jornada para confeccionar sus muñecos, hechos con maderas, telas, cartones y papeles: todos elementos reciclables que pueden quemarse sin generar contaminación.

Para los cristianos, el 29 de junio se conmemora el martirio de San Pedro (el primer Papa) y San Pablo apóstol. Ambos fueron ejecutados por orden del emperador Nerón, alrededor del año 67. Pero la fogata es una mixtura entre la tradición religiosa y una antigua fiesta pagana, que se celebra todos los años en el gran parque de barrio Saladillo.

"Las fiestas paganas siempre se vincularon con el fuego como purificador o como simbología de algo que uno quiere dejar o recibir, con el mensaje esperanzador de que se quema algo para que eso vuelva a cobrar un nuevo sentido", contó el director de la escuela Musto, Daniel Andrino, cuando aún se armaban los muñecos que anoche ardieron.

El director recordó que la institución se sumó a esta movida en 1990, impulsada por la iniciativa del actor y director de teatro Norberto Campos. Pero la fiesta es preexistente y se remonta a mucho tiempo atrás. Incluso rememoró que de chico él participaba de la fogata en su barrio, que se hacía en un club de la zona oeste.

"Es importante rescatar las cuestiones populares porque forman parte de un acerbo intangible. Y lo maravilloso que tiene es que ves al abuelo, al hijo y al nieto celebrando alrededor de la fogata", concluyó el director.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario