La ciudad

Doce familias viven encajonadas en un antiguo pasillo

Domingo 20 de Julio de 2008

Hasta enero, las 12 familias que viven en el pasillo de la bajada Sargento Cabral 151 tomaban sol y hacían asados en la terraza. La ropa que tendían se les secaba en pocos minutos, gozaban de ambientes luminosos y cálidos, y las plantas crecían a sus anchas. Pero ese microclima casi de cuento es parte del pasado. La torre de 12 pisos que se comenzó a construir en Urquiza entre la bajada y Maipú, justo enfrente del edificio de la Aduana, cercó las viviendas que quedaron prácticamente en penumbras.

"Antes acá teníamos luz desde las 10 de la mañana. Ahora, justamente desde esa hora no vemos más el sol. Apenas a las 15 entran unos rayos por mi terraza, pero la luz dura pocos minutos. El pasillo y los ambientes de las casas están más oscuros y es increíble como bajó la temperatura, sin darnos cuenta empezamos a usar abrigos para estar adentro", se queja Laura, una de las vecinas del lugar.

El pasaje tiene su ingreso por la bajada Sargento Cabral, una zona histórica de la ciudad, muy cercana al casco antiguo, y llega hasta la mitad de la manzana. Los inmuebles son racionalistas y el pasaje tiene en su centro plantas y detalles art decó que se materializan plenamente en una fuente ubicada al ingreso.

La mujer asegura que no han sido pocos los que pensaron en mudarse o en vender sus casas a pesar de haber estado por años muy conformes de vivir en un lugar tranquilo y verde en pleno centro de la ciudad. "Estamos rogando que por la bajada Sargento Cabral no construyan otro edificio, si no quedaremos literalmente encajonados, por acá no corre más aire e indudablemente nuestras propiedades se han desvalorizado al perder la luz", se queja Laura, una de las tantas del pasillo que se convirtió ahora en un sendero poco luminoso.

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