La Ciudad

Del Facebook a los libros: la historia de Echesortu, construida por posteos

Un arquitecto del barrio compiló cuentos, poemas y fotos surgidos en un grupo y armó una edición que muestra cada detalle de una de las zonas más icónicas de la ciudad

Domingo 26 de Septiembre de 2021

Consolidar un sentido de pertenencia barrial a través de Facebook es algo que los vecinos de Echesortu ya pueden marcar como hecho. También, pensar en el salto de la pantalla a un libro que plasme las historias contadas en esa red social, porque, a partir de un grupo conformado por vecinos de la zona (y algunos de otros barrios), un arquitecto compiló imágenes, historias y hasta cuentos sobre Echesortu que se fueron volcando en el grupo de Facebook Pueblo Echesortu y marcaron las bases para construir el libro “Echesortu: bitácora del alma”. La edición, que se presentará el 2 de octubre, cuenta detalles únicos del barrio de la mano de un vecino que, sin quererlo, se convirtió en referente del barrio.

“Soy como un embajador autodesignado”, dice Roberto Trapé, un arquitecto de 60 años que da la bienvenida a Echesortu o “al principado”, como se refiere al barrio en donde, cuenta, se jugó el primer clásico o por el que pasa la cortada más larga del mundo, según Roberto Fontanarrosa, en referencia a Marcos Paz.

Héroe accidental, hechos espontáneos, golpes de suerte. Roberto explica que el libro no fue un objetivo delineado en algún momento, sino una conjunción de todo lo expresado al principio de este párrafo: “Soy alguien que por estar en un lugar determinado, en el momento indicado, es sobrevalorado”. Y le atribuye la creación del libro a “una serie de sucesos mágicos” que le cambiaron la vida.

La base del libro es una confirmación del sentido de pertenencia que los ciudadanos de Echesortu tienen por el barrio, que se generó a través del grupo de Facebook Pueblo Echesortu. Con miles de fotos y cientos de historias, algunas divididas en capítulos como si de libros se trataran, Roberto atrajo la atención de nativos pero también de extranjeros, de otros barrios, que se quedaron por el constante ida y vuelta y por la dinámica que el arquitecto le imprime al grupo para abordar la historia.

Un texto en su muro originó todo: “En 2012 se me ocurrió escribir una remembranza, de cuando yo era chico, sobre el barrio y de cómo nos habíamos criado outdoor, en un mundo analógico. El hijo de un amigo lo toma y lo comparte en un grupo sobre barrios de Rosario, que había fundado el periodista Fabio Rodríguez, quien después de ver este texto me ofrece administrarlo. Y yo ni sabía lo que era administrar un grupo”.

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De las historias y el intercambio entre miembros del grupo, Roberto creó el libro

De las historias y el intercambio entre miembros del grupo, Roberto creó el libro "Echesortu: bitácora del alma".

Empezó a subir fotos de fachadas de Echesortu, explicando los orígenes con el valor agregado que trae encima por ser arquitecto, prestando sus ojos para que todos conozcan cada detalle de Echesortu. Esto hizo que le escribieran desde otras partes del mundo, como el caso de una mujer que vive en Sidney y se fue del barrio hace 27 años.

“Empecé a ver que un pequeño gesto mío podía ser importante, porque esto es una ventana al pasado”, cuenta. Las fotos que él sacaba se sumaron a “una antorcha” que le legaron, como él menciona a las fotos que la familia de Nicolás De Vita, historiador del barrio que falleció en 2003, le cedió.

A las fotos se sumaron consultas que le hacían otros integrantes del grupo. De tanto contestar preguntas sobre el barrio, “sin querer y sin pensarlo”, como remarca con humildad, se volvió “un experto” sobre Echesortu, apoyado en dos libros de Nicolás de Vita que encontró en casa de su madre: “Corregí libros, hice ensayos sobre casas, escribí poemas y cuentos. Me volví una especie de referente porque nadie lo hacía, había como un lugar acéfalo que me estaba esperando”.

Logias y límites del barrio

Para capturar las imágenes, Roberto “peregrinó” temprano todos los días. De esos recorridos vino “el boom”, cuando escribió lo que veía en esas mañanas, trazando una comparación entre el barrido de veredas y el recuerdo de épocas pasadas con “un aquelarre, con hechiceras que barren infortunios”. La publicación tuvo muchas respuestas: “Era muy estimulante para mí, y empecé a escribir poemas a las casas del barrio”.

El gancho con los miembros del grupo no se dio solo de lo que escribía sino, además, de las imágenes que compartía. Es así que en sus peregrinaciones, Roberto le sacó una foto a un árbol que está en el pasaje Petion (Córdoba al 4100), la publicó en el grupo y esto despertó una disputa entre dos grupos a los que él mismo les dio vida, algo que demostró cómo la comunidad que creó el arquitecto está activa dentro del grupo.

“Por la ubicación del árbol recibí un comentario que me hablaba de que no estaba en el Echesortu «puro», que va desde Avellaneda hacia el centro. Entonces escribí que existe una logia secreta de «Fronteristas», que no quieren ni que el helado artesanal salga del barrio, y otra de «Integristas», que son los que quieren que Echesortu sea todo el mundo. La gente empezó a asumir roles según lo que creía. Pude interpretar, con humor, algo que existía”, comenta.

La esquina más ventosa

A Roberto, la peregrinación temprana por el barrio y el volcar las ideas en palabras no solo le permitió construir el grupo y el libro, sino también descubrir y entender fenómenos y relatos barriales. Como lo es “la esquina del viento”, en Mendoza y Castellanos, la más correntosa de Echesortu.

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Contrastes  de

Contrastes de "La esquina del viento", con 30 años de diferencia.

“Te volás”, dice Roberto, y remarca: “Se hace como un callejón entre varios edificios y cuando viene el viento, se hace una turbulencia importante”. El fenómeno es de fácil comprobación, ya que alcanza con pasar por esa esquina cualquier día y sentir cómo, efectivamente, el viento llega más rápido a esa intersección. Y también lo confirman varios integrantes del grupo de Facebook, que hablan de paraguas que no sobreviven al cruce de calles y hablan del viento como un amigo permanente en Mendoza y Castellanos.

Historia desde las redes

En 2018, Roberto creó Pueblo Echesortu desde cero, con la idea de conformar un espacio en redes que no sea sólo un lugar de encuentro, donde se hable del pasado o se tome “al barrio como un gueto”, sino solidificar la base del sentido de pertenencia de Echesortu.

“Quería que el grupo sea para armar el rompecabezas del barrio, generar hechos culturales gratuitos”, afirma, algo que se enlaza con la construcción del libro que presentará el 2 de octubre, a las 19, en el club Atlantic Sportsmen (Lavalle 936). Hasta ahora, ya hizo recorridos junto a historiadoras para mostrar la faceta británica del barrio y un documental, distinguido en el Concejo, sobre los años en los que Alfonsina Storni vivió en Echesortu.

La edición del libro se estructura no sólo de la historia del barrio sino del ida y vuelta constante con los integrantes del grupo, además de otros aportes.

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La cúpula de Córdoba y Vera Mujica, de donde salió el logo del grupo de Facebook

La cúpula de Córdoba y Vera Mujica, de donde salió el logo del grupo de Facebook "Pueblo Echesortu".

Roberto cuenta: “Le hicimos una entrevista a Guillermo Schlieper, que tiene 86 años y es el nieto de Adela Echesortu y de Casiano Casas. Nos brindó material escrito que refutaba muchas cosas que ya estaban y que fuimos corrigiendo”. También, menciona que otra actividad que colaboró fue una invitación que le hizo un grupo de estudio de la Universidad Católica de Santa Fe, conformado por diversos profesionales y que le dio la chance de conocer el barrio de otra manera.

Para Roberto, el libro, que “no es de historia, pero se habla de historia con cuentos de ciencia ficción, poemas e historias cómicas”, es un hecho cultural porque “surge del intercambio con la gente. Es un hecho barrial que lo genera una persona que está en contacto con la gente a través de las redes”.

El arquitecto considera que las redes sociales, en este caso “generaron un nuevo vínculo que no es menor. Todo lo fui aprendiendo y hasta me he topado con haters, pero aprendí que si uno genera buena onda, generalmente, te devuelve mucho más de lo que das. Me han devuelto tanto que quiero que este libro sea de la gente”.

“El libro es un hecho barrial que surgió del intercambio de un vecino con otros vecinos. Cada uno tiene una pequeña porción en el principado”, concluye.

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