“Ir a China es como ir a Marte”, conjetura la rosarina Carolina Musa, al frente del sello de literatura para infancias Libros Silvestres. También escritora, comunicadora social y artesana, está acostumbrada a viajar desde que a los tres meses su familia se mudó desde Rosario a Salta. Sin embargo, la travesía que emprenderá en pocos días la obligará a cruzar el planeta y se parece un poco a salir de él: tras publicar 57 títulos en una década, la mayoría de autores e ilustradores santafesinos, la editora de 48 años fue convocada a participar de la Feria Internacional del Libro Infantil de Shanghái (CCBF por sus siglas en inglés), la principal feria dedicada íntegramente a libros y contenidos específicos para niños en Asia-Pacífico. Será del 15 al 17 de noviembre en el centro de convenciones de la Exposición Universal de la ciudad de Shanghái, una de las más importantes del gigante asiático y donde viven casi 25 millones de personas.
“La invitación me llegó en junio, pero la confirmé hace un mes. Estuve muy dudosa, me daba cierto vértigo ir a una feria tan lejos: tenés que hablar muy bien inglés, o chino”, cuenta en diálogo con La Capital. “Ningún editor de esta provincia hizo un viaje así, no sé si hay antecedentes en toda la Argentina. Así que siento que es también como abrir un camino que después pueden hacer otros. El mercado chino es enorme”, agrega quien viene de ser candidata al prestigioso premio BOP – Bolonia a las Mejores Editoriales Infantiles de 2024, un galardón que se concede anualmente para destacar la excelencia de ciertas casas editoriales en el mundo.
Destino Shanghái
“No ganamos el BOP, pero esa feria tiene mucha visibilidad internacional así que la nominación ya fue un premio”, reseña Musa, que en abril hizo las valijas para trasladarse a Bolonia, Italia. Libros Silvestres era la única editorial argentina nominada -junto a cuatro más de Colombia, Brasil y Chile- dentro de la región del Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Entre las “muchas cosas” que ocurrieron a partir de entonces, en estos pocos meses, se cuenta la invitación a la República Popular de China, adonde aterrizará acompañada de su hermana. Los organizadores de la CCBF anuncian que habrá 480 expositores y 50 mil visitantes.
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“Vamos a mostrar el material en un stand, pero no llevo libros porque lo que se vende son derechos. La apuesta es a hacer acuerdos comerciales, en los que se considera especialmente la tirada y el territorio, que luego repercuten en los autores e ilustradores. No sabemos qué podría llegar a interesar, si un título o una serie. Tenemos la sinopsis de los libros en inglés, así como fragmentos traducidos”, revela la editora y poeta, que también incursionó en el guion audiovisual y en la narrativa, alzándose el año pasado con el premio provincial Alcides Greca por su novela Taxidermia.
Siempre las infancias
Con un apellido que parece haber signado su destino, Musa se inclinó en un principio por la elaboración de caleidoscopios y juguetes articulados en madera, que durante años vendió junto a su pareja de feria en feria, sobre todo en la Argentina. “Siempre me gustó viajar, nos movíamos mucho. No me había dado cuenta de que los libros también me podían llevar lejos, y cuando lo descubrí sentí una secreta alegría”, recuerda sobre el nacimiento de la editorial, que se remonta a 2014, cuando decidió experimentar con la técnica del pop up (la que permite que elementos tridimensionales se desplieguen y se levanten al abrirse una página).
“Empezamos Libros Silvestres con la ilustradora Laura Oriato. Los primeros pasos los dimos juntas y luego por una cuestión personal ella se abrió del emprendimiento, no de ilustrar libros de la editorial. Hoy soy una pyme”, resume. Del primer título, “Caserío”, se cumplen en noviembre diez años.
“Entonces era más que nada un juego, como siguiendo una pulsión. En un momento tuve que darle estructura, pero no perdió lo que tiene de diversión. Yo hacía marionetas de madera y dejé porque sentía la cabeza disociada, no me daba para sostener los dos proyectos juntos. Estaba cansada de la lijadora, así que no lo lamenté para nada, aunque a veces tengo saudade”, admite quien aprendió en forma autodidacta el oficio de editora. “A lo largo de la vida me he ido reinventando. Quizás con esto también me pase; no creo, pero nunca se sabe. Ahora trabajo con gente y tengo responsabilidades”, sostiene.
La mayoría de los autores, dibujantes y artistas visuales que ha publicado en casi 60 libros de narrativa y poesía son santafesinos, así que también ellos -a través de sus obras- volarán a China. “Me gusta que Libros Silvestres se pueda referenciar como una editorial local, no me interesa la santafesinidad pero es algo que se da naturalmente”, explica Musa.
Una editorial independiente
“Me interesa la literatura y hay muchas cosas de acá que no se conocen. Hace diez años en Rosario no existía ninguna editorial para infancias; no es que nadie publicara libros para niños porque de hecho había editoriales que tenían colecciones infantiles, pero no en forma exclusiva”, rememora y detalla: “No había alguien que pusiera la cabeza en un catálogo local que a su vez se reconozca como nacional. Como autora no me pregunto quién va a leer el libro, como editora sí. Un catálogo es como un itinerario de lecturas, son libros que se referencian unos a otros”.
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A la hora de contar de qué se trata su sello, la polifacética creadora lo define como “una editorial independiente de literatura para infancias, argentina con base en Rosario”, que no es lo mismo que una editorial para chicos.
En primer lugar, hay textos “fronterizos” entre narrativa y poesía y otros que no fueron inicialmente concebidos para un público de corta edad. “Lo que importa no es tanto la edad sino la destreza de un lector, claro que la pregunta es cuándo nace un lector.
La literatura infantil está llena de este tipo de encrucijadas”, completa Musa, en tiempo de descuento para su próxima aventura y en línea con la idea que se le había despertado tiempo atrás de “internacionalizar la editorial, y no solo para viajar”. Explorar hacia afuera en el marco de un país en crisis y difundir la valiosa literatura local son parte de un anhelo y de una historia que empieza a escribirse.