Waldo y Aníbal son miembros de la filial rosarina de la Fundación de Bipolares Argentina (Fubipa). Ambos tienen un largo recorrido por los complejos caminos de esta enfermedad psiquiátrica que se caracteriza por períodos de manía y períodos depresivos. Fueron diagnosticados de manera tardía, en tiempos en los que no había tanta información ni conocimiento sobre esta patología que en Rosario se detecta cada vez más, gracias a un mayor conocimiento de la población y respuestas más rápidas y precisas del sistema médico.
"Ellos las pasaron todas", resume la médica psiquiatra Christian Lupo, investigadora principal en farmacología y una de las impulsoras de Fubipa Rosario. En esa frase resume el derrotero que estos dos hombres, y tantas otras personas, vivieron desde que eran muy jóvenes ante las manifestaciones de una enfermedad de la que no se sabía demasiado, y que como otras que afectan a la salud mental, es tabú y está repleta de estigmas.
Por eso, quieren darle un nuevo impulso a Fubipa que reúne a pacientes y familiares e iniciaron una campaña de difusión que incluye información en los medios y entregar folletería en farmacias y lugares de mucha concurrencia.
Se estima que entre el 1 y el 3% de la población puede estar afectada por el trastorno bipolar, en distintos grados. Es un problema serio que influye de manea directa y negativa en los vínculos sociales de la persona afectada y pude generar problemas severos en la calidad de vida del paciente y el entorno.
"Se alternan episodios de euforia con episodios de depresión. Las manifestaciones son importantes, muy notorias, y suelen comenzar en la adolescencia o a finales de esta etapa. El inicio tardío es más infrecuente. El reconocimiento que hay actualmente de este trastorno hace que las personas consulten antes, y también que aumenten los diagnósticos en el sistema de salud. Cuanto antes se haga una evaluación precisa y se ofrezca un tratamiento adecuado, mucho mejor. Si la persona accede a las terapias disponibles y tiene una buena adherencia puede llevar una vida normal", destaca la especialista.
¿Cuáles son los síntomas de bipolaridad?
¿Cómo es vivir con esta enfermedad? "Ante todo hay que aclarar que es un problema de salud mental (de causa biológica) incluido dentro de los trastornos del estado de ánimo y que la persona no es responsable de lo que le pasa. Es crónico y en general se necesitan fármacos para tratarlo. Además del psiquiatra interviene el psicólogo y pueden sumarse otros profesionales al tratamiento, de acuerdo a cada caso", explica Lupo.
"Existe el trastorno bipolar tipo 1 donde hay manía con manifestaciones que pueden ser riesgosas para la persona o el entorno (el paciente suele relatar al menos un episodio severo en el pasado) y luego sobreviene la depresión. Estos síntomas son muy notorios, no pueden jamás pasar desapercibidos: en la manía suelen pasarse noches y noches con insomnio, hay cambios bruscos en la conducta, agresividad, risa descontrolada, delirios que pueden ser místicos, hiperproductividad, ganas de hacer cosas de manera imparable. Por otra parte, la depresión puede llevarlos a estar dos semanas sin salir de su cuarto.
En el trastorno bipolar 2, "hay al menos una fase hipomaníaca (pero no tiene tanto impacto y cumple con los criterios de manía completa) y otra depresiva. Y existe también la ciclotimia", expresa la psiquiatra.
Luego de la pandemia, dijo Lupo, "se diagnosticaron más casos". Es que "sabemos a ciencia cierta que el ambiente tiene una influencia directa en la aparición de esta enfermedad, como otras, entonces el aislamiento, el temor, la falta de una rutina saludable pueden desencadenarla, lo mismo que el consumo de ciertas sustancias". La crisis provocada por el Covid "tuvo un impacto enorme en la salud mental global y afectó mucho a las personas con bipolaridad".
Lo positivo, dijo Lupo, es que a partir de la pandemia quedó el recurso de la telepsiquiatría que es una herramienta virtual válida que se sigue usando "aunque nada reemplaza la atención presencial".
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Apoyo en Rosario
Fubipa nació en Buenos Aires hace más de 25 años, comentan Waldo y Aníbal. Por ese entonces en Rosario, Eva Cipollone, quien estaba afectada por este trastorno se atendía con el psiquiatra Alejandro Lagomarsino en Capital Federal. Lupo trabajaba en el grupo académico de ese reconocido especialista porteño. Ambas fueron las fundadoras de la sede local.
Tanto Waldo como Aníbal sufrieron internaciones ante las crisis de manía o depresión, y no tuvieron un diagnóstico claro a tiempo lo que los llevó a que su cuadro empeore. "Lo bueno es que si uno logra dar con profesionales serios y hace un tratamiento acorde puede estabilizarse y llevar una vida como otras personas. Ese es el mensaje que queremos dar. No hay que rendirse. Además, el hecho de compartir con pares, con gente que pasó por lo mismo, es de una ayuda inmensa", relatan los integrantes de la Fundación, que convocan a personas de toda las edades a sumarse a los encuentros que se hacen los segundos y cuartos sábados del mes en Moreno 960 (ex-Maternidad Martin). Los teléfonos para comunicarse son: 341-6-146646 y 341-5-984290.
"Todavía hay estigmas por eso es importante la educación de la población en temas de salud mental. Uno termina siendo el loco del barrio, el trastornado de la familia, y te señalan por eso, te hacen bullying, cuando en realidad se trata de un problema de salud que uno no elige. Los pacientes la pasan realmente muy mal, sumado a todo lo que ya implica tener la enfermedad. Por eso difundir, hablar de esto es tan necesario. Además, con la terapia adecuada los síntomas se calman totalmente", mencionan.