La muerte de Luna Zárate abre más de un interrogante incómodo pero necesario, porque las respuestas exponen una situación de vulnerabilidad sobre la cual intervino el Estado y que no alcanzó para ponerla a resguardo. La adolescente de 13 años había quedado bajo custodia de la Secretaría de Niñez provincial en marzo de 2025 con una Medida de Protección Excepcional que fue levantada en septiembre. Luego continuó en un marco de violencia familiar y desprotección que es necesario desentrañar para conocer el camino que llevó a este desenlace trágico.
Luna salió de su casa del barrio Puente Gallego el 23 de diciembre pasado, cerca de la medianoche, y esa fue la última vez que la vieron sus familiares. La denuncia por su desaparición la hicieron una semana después, el 30 de diciembre, y la Fiscalía Regional hizo pública su búsqueda el 27 de enero por la noche. Al día siguiente sus allegados reconocieron el cadáver en el Instituto Médico Legal. Estaba allí desde la misma noche en que salió de su casa, fichada como una NN de aproximadamente 25 años víctima de un siniestro vial en la Circunvalación.
Las primeras preguntas que necesitan respuesta son las que formulan sus familiares y tienen que ver con el tiempo que transcurrió para que la identificaran en el IML. En ese marco apuntan a la autopsia y a los peritajes que condujeron a determinar que se trataba de una persona adulta. En esa falta de certezas también surgen las dudas obvias sobre la muerte de Luna, lo que se investiga en un legajo de la Fiscalía de Homicidios Culposos. Más allá del hecho, aparecen los otros interrogantes que exponen una situación de vulnerabilidad que no pudo ser contenida por las áreas estatales dedicadas a la protección de los menores.
La intervención de Niñez
La Dirección Provincial de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de Rosario, dependiente de la Secretaría de Niñez provincial, abordó la situación de Luna Zárate en el legajo administrativo Número 17.542. En ese marco, el 4 de marzo de 2025 dispusieron una Medida de Protección Excepcional (MPE), como lo demanda la ley provincial Nº 12.967 cuando la situación del niño, niña o adolescente es de riesgo para sí o para terceros. Dicha medida se tomó en un contexto de vulnerabilidad y violencia familiar un día después de una gresca en la que su madre resultó herida con arma blanca. El edicto con el que Niñez notificó la medida indicó: "Luna sería víctima de maltrato infantil y su progenitora quedaría detenida por el presunto hecho con apariencia de delito de lesiones leves dolosas en violencia familiar". Por esa causa la mujer quedó detenida y en diciembre pasado se confirmó una prórroga de su prisión preventiva.
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El 26 de septiembre pasado Niñez dictó el cese administrativo de la medida excepcional, lo cual fue notificado al padre de Luna. El mismo documento al que accedió La Capital determinó que la intervención no se suspendería: "No obstante lo expresado, se continuará trabajando con la adolescente de referencia así como con su grupo familiar en articulación con el equipo del Primer Nivel de Intervención". Eso suponía el contacto de Luna con las instituciones estatales de su barrio para atender su situación de vulnerabilidad sin alejarla de su familia ni de su círculo de vida barrial.
Pocos días después del cese de la medida excepcional, Luna quedó en medio de un grave episodio de violencia familiar. Ese día la policía detuvo al padre de la nena, denunciado por haber agredido a su hijo de 15 años con un fierro y luego amenazarlo de muerte con una cuchilla. Situación en la que intervino Luna, poniéndose en el medio para intentar frenar a su padre.
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Para entonces, ese contexto de violencia afectaba a otros menores de la familia sobre los que Niñez también tenía conocimiento y había intervenido. En ese marco se inscribe la complejidad de una situación que no pudo contenerse dentro del ámbito familiar y por la cual intervino el Estado, que tampoco logró abordar de manera integral la vulnerabilidad que atravesaba Luna siendo adolescente. Por lo tanto, si bien no recaen sobre ella ni sobre todos sus familiares, urgen los interrogantes acerca de por qué estaba sola a la madrugada en Circunvalación, por qué hablaba con un mayor mediante el celular de su padre o por qué las instituciones abocadas al "Primer Nivel de Intervención" no advirtieron su ausencia hasta una semana después de que se fue de su casa.
La muerte de Luna Zárate
La última vez que sus familiares vieron a Luna fue el 23 de diciembre por la noche. Según la versión que brindaron en los últimos días, supieron que se había contactado con un joven mayor de edad por Instagram. Durante los días de investigación la Fiscalía identificó a este joven y lo dejó en libertad tras tomarle declaración. Tras una semana sin tener novedades de ella, su padre radicó la denuncia el 30 de diciembre.
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El pasado martes la Fiscalía Regional hizo pública la búsqueda al pedir colaboración y horas después contactaron a los familiares de Luna para que fueran a reconocer un cadáver en el Instituto Médico Legal. Finalmente, se trataba de la adolescente y entonces supieron que su cuerpo había estado fichado como NN desde el 24 de diciembre. Sobre la imposibilidad del IML y demás organismos competentes de confirmar su identidad fue el ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, quien sugirió "investigar y esclarecer qué pasó para elaborar una conclusión". "En un tema tan delicado lo peor se puede hacer es salir a revolear conjeturas. Hay que esperar y darle a la familia una respuesta concreta basada en evidencia", sostuvo.
Acerca del siniestro la Fiscalía informó que ocurrió a las 4 del 24 de diciembre en Circunvalación, a la altura de Avellaneda. El hombre de 37 años que conducía el Ford Focus que embistió a Luna solicitó auxilio y se quedó en el lugar hasta que la víctima fue trasladada al Hospital Clemente Álvarez, donde falleció cerca de las 6. Los exámenes de alcoholemia dieron resultado negativo y el conductor recuperó la libertad con causa penal formada por homicidio culposo.