La ciudad

Café de la Flor: el juicio contra un inspector municipal llega hoy a su fin

El juez dará su veredicto en el marco de la causa contra el agente que había inspeccionado el local donde un músico murió electrocutado.

Lunes 26 de Noviembre de 2018

La Justicia dictará hoy sentencia en el marco del juicio que se está desarrollando contra el inspector municipal que controló las instalaciones del Café de la Flor (Mendoza al 800), donde el 12 de octubre de 2015 murió electrocutado el músico Adrián Rodríguez en pleno recital, al entrar en contacto con un micrófono. Los fiscales Valeria Piazza Iglesias y Ademar Bianchini pidieron que sea condenado a 3 años de prisión condicional y 10 de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Lo acusan de incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica de dos actas de inspección. El defensor Héctor Superti solicita la absolución.

En el juicio se aborda una parte de la investigación por la muerte de Rodríguez, el bajista de 30 años de la banda Raras Bestias que el 12 de octubre de 2015 sufrió un fatal accidente en el local de Mendoza 863. A las 2 de la madrugada advirtió que algo le pasaba al vocalista, se acercó a ayudarlo y cuando tomó el micrófono recibió una letal descarga eléctrica.

Por el caso se abrió una causa penal desdoblada. Akerman, a quien no se lo juzga por la muerte, llegó a juicio por dos inspecciones realizadas seis meses antes de la tragedia. Por otro lado, el dueño del local, Ariel Scharf, y el electricista Fernando Campodónico están acusados de homicidio culposo, con un pedido de penas de 4 y 5 años respectivamente y a la espera de otro juicio.

Akerman, de 39 años, se desempeñaba en 2015 en la Dirección General de Inspecciones. La Fiscalía lo llevó a juicio a raíz de dos informes de inspecciones al local. Uno del 1º de abril de 2015, cuando fue recibido por el dueño anterior y realizó algunas observaciones. El otro, del 8 de abril, cuando elevó otro informe a su superior indicando que había ido a verificar las reformas. Para la acusación, esa constatación nunca existió.

En el marco del juicio, se escucharon las voces de testigos que aseguraron que en el Café de la Flor la luz se cortaba en pleno show. Y la fiscal Piazza Iglesias directamente lo calificó como "el café sin control".

En efecto, la estrategia de la Fiscalía se centró en tratar de demostrar fallas en la continuidad del control de las irregularidades que detectó el imputado Akerman, seis meses antes de la tragedia, las cuales hubiesen sido motivo de clausura. La defensa, en tanto, subrayó que el empleado estatal se ajustó a las tareas asignadas, remarcó que las instalaciones eléctricas del lugar fueron modificadas con posterioridad a su intervención y solicitó su absolución.

Durante el proceso se escucharon las voces de las integrantes del grupo de improvisación teatral The Jumping Frijoles, que actuaba todos los sábados en el Café de la Flor, quienes describieron el lugar y citaron que meses antes de la muerte de Rodríguez se producían "apagones de luces" que obligaban a interrumpir los shows.

También declaró Paulo Galetti, ex dueño de bar junto a José Pablo Busso, y quienes vendieron el fondo de comercio a favor de Ariel Scharf en junio de 2015, tres meses antes del accidente. Galetti aclaró que el rol que ocupaba estaba orientado a programar la agenda artística, y que su socio se encargaba de cuestiones administrativas.

Busso, en tanto, recordó que fue titular del Café de La Flor desde 2005 y hasta su venta. Y reconoció que fue él quien recibió al Akerman el 1º de abril de 2015 durante la cuestionada inspección. En esa instancia, mencionó que el agente revisó el tablero general (se debía reemplazar una tapa de madera por otra de acrílico), matafuegos, salidas de emergencia, un bafle al que le faltaba un soporte, luces de emergencia, detector de metales y las placas del cielo raso. Busso reconoció que el inspector corroboró que el disyuntor de energía estaba conectado y funcionaba correctamente.

Cuando la Fiscalía consultó si Akerman había regresado para certificar el cumplimiento los puntos que había solicitado subsanar, respondió: "No. Entre abril y julio, que se vendió el local, no recibimos otra inspección. Incluso, yo le había dicho al nuevo dueño que esa cuestión quedaba pendiente", subrayó.

A Busso le exhibieron fotos del tablero principal tomadas en octubre del 2015 luego del accidente. Tras observarlas, detectó que algunos cables y conectores no estaban como ellos los tenían instalados. "Hay cables cruzados de las térmicas inferiores. Las conexiones no estaban así", aseguró ante el requerimiento de los fiscales, que se esmeraron en demostrar que entre abril y octubre el local no volvió a ser inspeccionado.

Destrozado

Por su parte, Akerman subrayó que esta situación le destrozó la vida. "Hace tres años que no duermo y no sé cómo planificar mi vida", había señalado ante el juez Juan Andrés Donnola.

Recordó que el 1º de abril de 2015 fue al Café de la Flor con otro inspector, que se quedó charlando con el dueño en la puerta mientras él realizaba la inspección. Dijo que le informaron verbalmente de las observaciones y luego las volcó a un informe.

Al momento del accidente, según las pericias, el tablero eléctrico del local estaba apoyado en madera (material combustible), no tenía puerta ni contratapa protectora, el disyuntor no estaba conectado y no se observaron descargas a tierra. Akerman sostuvo que en su inspección, seis meses antes, no advirtió instalada ninguna contratapa en el tablero principal y que no recuerda haber visto si el fondo del tablero era de madera.

Señaló que en esa época "no se verificaba" la descarga a tierra: "Posterior a lo que pasó en octubre, nos compraron unos pequeños aparatos con los cuales se podía hacer una verificación". Dijo que no contaban con un manual de procedimientos sino que se revisaban ítems específicos de cada local, según la actividad para la que había sido habilitado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});