Referentes de seis organizaciones ambientalistas celebraron el fallo judicial que obliga a demoler un terraplén construido en forma ilegal en la zona de humedales del departamento de Victoria (Entre Ríos), en cercanía del puente Rosario-Victoria. Según advirtieron, en el humedal del delta del Paraná existen una veintena de endicamientos clandestinos que modifican la geografía isleña provocando daños, en muchos casos irreparables, al ecosistema. En un fallo inédito, el juez federal Federico Martin ordenó a un empresario ganadero a derribar una intervención realizada a la altura del puente Paranacito. Este fin de semana, las obras de desmantelamiento ya habían comenzado.
La presencia de taludes en las islas del delta del Paraná, construidos con fines productivos para la cría de ganado o el desarrollo de la agricultura, viene siendo denunciada desde hace tiempo por las agrupaciones ecologistas que advierten sobre las consecuencias ambientales que provocan en la zona, comparables con los incendios intencionales de vegetación autóctona.
Las intervenciones no sólo modifican el paisaje en períodos de intensas sequías, como la registrada en los últimos cuatro años, sino también extienden sus efectos ante un escenario de crecida del río, ya que impiden el fluir natural de los cursos de agua.
César Saavedra, referente de Somos Humedales Victoria, explicó que la construcción de terraplenes en el humedal está prohibida y recordó que si bien el municipio de Victoria ya había intimado a demolerlos, "es la primera vez que tengo conocimiento que un juez federal íntima a un productor a que elimine un terraplén".
Por eso confió en que el fallo siente jurisprudencia, permitiendo que se continúen las acciones sobre otras obras ejecutadas existentes en la zona de islas. De acuerdo a un relevamiento realizado por la entidad, existen por lo menos otros 19 taludes que intervienen rellenado terrenos o modificando cursos de agua.
Algunos de estos fueron denunciados en junio de 2019 por el mismo municipio de Victoria. El caso más resonante fue la explotación agrícola de Bema Agri, ubicada en la isla Irupé, en jurisdicción de Victoria y frente a la costa de Villa Constitución. Ambientalistas también advirtieron en varias oportunidades sobre las obras realizadas por empresario ganadero Enzo Mariani en cercanías del arroyo De la Cruz, en jurisdicción de Victoria, y en terrenos de la isla Charigüé donados a la Municipalidad rosarina.
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También sobre el terraplén de unas 250 hectáreas, ubicado a la altura del kilómetro 44 del puente Rosario-Victoria en la zona del Paranacito, y conocido como el terraplén "de Baggio", grupo dedicado a la producción de jugos de frutas y la cría de ganado. Otro caso que llamó mucho la atención es el terraplén "de Croato" en la zona del Cerro de la Matanza, donde funciona un feed lot.
Uno de las últimas obras advertidas por las organizaciones ambientalistas fueron las intervenciones realizadas en enero pasado en la zona de la Laguna del Pescado, en el departamento Victoria. Los movimientos de suelo buscaban proteger terrenos de la crecida del río Paraná que por entonces se iniciaba tras tres años de intensa sequía.
Problema con historia
Para el referente de El Paraná no se Toca, Jorge Bártoli, la problemática de los terraplenes en el delta es un tema que todas las organizaciones vienen denunciando desde hace unos diez años. En particular, en 2014, el Paraná no se Toca denunció la ejecución de estas instalaciones en la Defensoría del Pueblo de la Nación. En febrero de 2015, el organismo emitió un dictamen favorable a las expectativas de la presentación.
"Por diferentes motivos, encontramos terraplenes en todo el delta. En la provincia de Buenos Aires están relacionados con la expansión de la frontera urbana sobre los humedales. En nuestra zona, están más asociados a determinados tipos de actividades económicas, como la ganadería o la agricultura", explicó.
Según indicó, sólo en jurisdicción de Victoria existen unos 20 terraplenes identificados, cada uno forma parte de legajos que se tramitan en la Delegación de Islas del municipio entrerriano. "Hay construcciones de distintas características y extensiones", apuntó y señaló que los últimos cuatro años de sequía fueron un marco favorable para su crecimiento.
"Cuando el río está bajo terreno propicio para ingresar con maquinaria a los humedales para hacer este tipo de movimientos de suelo. En épocas de crecientes vemos las consecuencias: el agua deja de ocupar lugares que antes ocupaba, o dicho de otro modo se modifica la transparencia hidráulica del sistema. En un humedal, donde el actor principal es el agua, si el agua se retira el ecosistema se deteriora y deja de funcionar", explicó.
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Un hito relevante
Por eso, y en el marco de la reciente aprobación de un plan de ordenamiento territorial de los humedales, organizaciones ambientalistas destacaron la importancia del fallo que obliga a eliminar terraplenes y a restaurar los terrenos afectados por las obras.
"Evaluamos esta acción como hito relevante, punto de inflexión y ejemplo de remediación para todas aquellas obras de terraplenamiento y movimiento de suelo efectuadas de facto y sin evaluación de impacto ambiental alguna", aseguraron en un comunicado que lleva las firmas de El Paraná no se Toca, Somos Humedal Victoria, Salvemos los Humedales Villa Constitución, Ecocamping Los Benitos, Taller Ecologista y la Multisectorial Humedales Rosario.
Estas entidades recordaron que los terraplanamientos significan "una sentencia de muerte" a la dinámica natural propia de los humedales "poblados de una biodiversidad tan rica como agredida". Además, destacaron que esta problemática debe ser abordada por decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales que "lejos de ignorar o ser complacientes, vengan a poner orden y justicia, con un mirada puesta en la preservación de los bienes naturales comunes".
La resolución del juez federal de Victoria, Federico Martín, involucra a un terraplén de unos 100 metros de largo, levantado a la vera del Puente Rosario-Victoria, a la altura del puente Paranacito. La construcción esta en un campo propiedad del empresario ganadero Martin Stenner, dentro del área natural protegida Humedales e Islas de Victoria.
El magistrado hizo lugar a un planteo del intendente de esa ciudad entrerriana, Domingo Maiocco, e intimó al empresario a iniciar la demolición del talud en un plazo de 24 horas.
El tema se remonta al año 2013, cuando el productor construyó terraplenes y modificó cursos de agua, en el marco de un emprendimiento productivo destinado a engorde de hacienda. A fines del año pasado, la cartera de Ambiente le denegó el estudio de impacto ambiental y también le impuso el cese de toda actividad de movimientos de tierra o terraplenes en el predio de su propiedad.
Ahora, un año después, el intendente de Victoria elevó una notificación al Juzgado Federal por la proyección de crecida del río Paraná y la existencia de un terraplén ilegal que no ha sido derribado, por lo que se prevén "posibles riesgos" en la conexión vial entre Rosario y Victoria.