La Ciudad

Adultos mayores "varados" en un edificio que hace cinco días está sin agua ni luz

En un monoblock de Iriondo y Pellegrini, con 50 departamentos de más de 50 años, se rompió un caño y todo va de mal en peor. La EPE no sabe cuando reconectará el suministro

Miércoles 14 de Julio de 2021

Los monoblocks de Iriondo y Pellegrini fueron un hito de urbanización de la zona oeste de Rosario allá por 1960. Y en la década siguiente se convirtieron casi en un templo deportivo al cobijar como residentes a dos ídolos: el ex jugador de la selección de 1978 y de Central, Mario Alberto Kempes, y el remero campeón mundial y dos veces medallista olímpico, Alberto Demiddi. Pero la gloria parece haberse olvidado de una de esas torres con 12 pisos y más precisamente de la número 2, que desde el sábado no tiene luz ni agua y mantiene "varados" a quienes viven en sus 50 departamentos. Sobre todo a los adultos mayores que en muchos casos habitan en los pisos más altos. Un panorama crítico para un edificio donde se pagan aproximadamente 5 mil pesos de gastos centrales y próximamente 7 mil, que subirán aún más en el marco del anuncio de la la Cámara de la Propiedad Horizontal de la Provincia de Santa Fe que anticipó un incremento de cerca del 30 por ciento en las expensas de agosto.

En el segundo monoblock ninguno de los dos ascensores andan y se mantienen con las puertas abiertas en la planta baja, según pudo comprobar La Capital. Tampoco funciona la bomba de agua, así que personas solas, postradas o en sillas de ruedas dependen de la solidaridad de los vecinos que les suben agua desde el sótano. También les alcanzan provisiones y hasta les prestan el baño.

Los más jóvenes o con recursos económicos o familiares cerca, optaron por mudarse: algunos se fueron a un hotel, otros a casa de una hija o un hermano, o se bañan en el trabajo. Como Mario, un enfermero que trabaja a una cuadra, en el Hospital de Emergencia Clemente Alvarez (HECA). Algunos solo usan ya el departamento como dormitorio.

Entre todos, Claudia, una mujer del noveno piso, apeló al ingenio: se ilumina con las luces led del árbol de Navidad y se abasteció de varias botellas con agua mineral.

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Todo comenzó con un caño roto el sábado pasado a la madrugada, en un edificio de más de 50 años que se va manteniendo como se puede, al compás de la crisis económica. El agua mojó un tablero de luz, la Empresa Provincia de la Energía (EPE) inspeccionó todo más tarde de lo prometido y comprobó que además hay un problema en la trifásica que no permite la reconexión.

>>>Leer más: Otro golpe al bolsillo: aumentan 30% las expensas a partir de agosto

¿La solución? Deben darla la administración del edificio y la EPE, pero nadie la tiene por ahora. Hasta que no se sepa qué causa el problema de las tres corrientes y lo repare el consorcio, la empresa no reconectará y los vecinos, bien gracias: no se sabe cómo seguirá su castigada cotidianidad.

"Si llegamos a encontrar el problema que produce un corto en la trifásica hoy y la EPE viene rápido a reconectar la energía eléctrica podría solucionarse todo, pero está difícil y algunos vecinos están muy mal", dice Jorge Fracchia, un electricista que vive en la torre aledaña y corre detrás de los vecinos y también de cada mantenimiento que van necesitando los vetustos edificios.

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"Es la tercera vez que se rompe el caño este año, no es fácil mantener estas estructuras", dijo el hombre que está desde hace días trabajando en el sótano del edificio donde una canilla se transformó en la comunitaria de la torre.

Bajan hasta allí hombres y mujeres a cargar baldes y bidones para ellos o para otros. Hasta allí todo simple. El tema luego es subir.

Mapa de los varados

"Varado: dícese a quien está inmóvil y no se puede desplazar", dice el diccionario de la Real Academia Española (RAE), una definición que lamentablemente le cae justa a estos vecinos, si bien por estos días se la usa para quienes se han ido por motu proprio al exterior.

En el segundo piso vive Zulema, de 81 años, quien baja con dificultad las escaleras junto a dos pequeños perros y le dice a este diario que la está pasando "muy mal". Cuenta al borde del llanto que es "hipertensa" y tiene "problemas cardíacos" y se agita. Siente que no se ha podido higienizar "bien" y confiesa que le da pudor pedirle el baño a un vecino.

"Alguien me dijo que vaya a bañarme a la Terminal, pero usted se imagina con esta lluvia, soy una mujer grande, no puedo movilizarme hasta allá", dijo apenada en una mañana de miércoles pasada por agua.

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Entre quienes se acercan a dar su testimonio se escucha que en el tercer piso hay un señor muy enfermo. En el octavo, una señora mayor que vive sola, quien acaba de recuperarse del Covid y la asisten cuidadoras. En el noveno hay un señor postrado y en el piso once otro en silla de ruedas.

Edificios electrointensivos

La EPE recibió el reclamo de los vecinos por su demora en ir a ver qué pasaba en el edificio, pero dejó en claro que el problema del segundo monoblock no es de la compañía.

"No es lo mismo que se queme un tablero interno que un cable de distribución de energía de baja tensión. El primero es problema de infraestructura y el segundo sí sería de la EPE, no es este el caso", dijo un vocero.

Lo que suele suceder, según la misma fuente, es que "muchos edificios viejos del micro y macrocentro con viejas instalaciones de gas, ante una inspección o fuga se convierten en electrointensivos, consumen más de lo que la instalación puede tolerar en potencia y en consumo. Y muchos que funcionan con trifásica deben hacer una reinstalación del circuito interno", explicaron.

Se entiende la cuestión técnica, pero los vecinos siguen varados.

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