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Varada en las Malvinas desde hace una semana, destacó la hospitalidad de los isleños

Forma parte del contingente de treinta argentinos que sufrieron la suspensión de los vuelos de regreso por las condiciones meteorológicas.

Jueves 31 de Marzo de 2016

Una mujer que forma parte del contingente de 30 argentinos varados desde hace una semana en las Islas Malvinas destacó hoy la “solidaridad” y la “hospitalidad” que recibieron de parte de los isleños, luego de que la empresa aérea LAN suspendiera los vuelos de regreso por razones meteorológicas.

“Generaron un plan de contingencia y nos brindaron alojamiento y comida, además de tratarnos muy bien”, contó Daniela Badra, deportista y profesora de enseñanza inicial que reside en la ciudad de Río Grande, en Tierra del Fuego, en diálogo desde Puerto Argentino.

Badra y Pablo De la Vega son los dos fueguinos que viajaron por tercera vez al archipiélago para participar de una maratón organizada por las autoridades locales.

Sin embargo, un temporal de viento motivó que LAN suspendiera los vuelos del sábado 26 de marzo y los reprogramara recién para mañana, por lo que se vieron obligados a vivir una semana entera en las islas.

“El sábado y el domingo pagamos las habitaciones del hotel, pero desde entonces nos quedamos sin dinero para hacernos cargo de las 110 libras diarias que cuesta el alojamiento”, explicó Badra.

También mencionó que el dueño del establecimiento, un ciudadano chileno de nombre Alex, tuvo el primer gesto solidario al avisarles que no los iba a dejar en la calle “y que ya estaba en conversaciones con agentes del gobierno”.

“Autoridades de Migraciones armaron un plan de contingencia y desde el martes nos alojaron en un gimnasio, llamado Town Hall, donde había dispuestas treinta colchonetas con bolsas de dormir, y donde empezaron a brindarnos desayuno, almuerzo, merienda y cena”, destacó la mujer.

Los treinta argentinos provenientes de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, entre otros lugares, forman parte de los 170 pasajeros de distintas nacionalidades que también quedaron varados, aunque muchos de ellos pudieron seguir abonando el alojamiento por su propia cuenta.

“Las primeras horas fueron de muchas incertidumbre. La empresa aérea nunca se comunicó con nosotros y los seguros de viaje no respondieron tampoco. Nos sentimos desamparados. Después la situación mejoró y por suerte ahora falta poco para volver”, relató Badra.

La docente agregó que con los isleños “no hablaron de política”, y tampoco fue tema de conversación ni la resolución de la ONU sobre la extensión de la plataforma continental argentina, ni los preparativos para el acto recordatorio del inicio de la guerra de 1982, el próximo sábado 2 de abril.

“Caminamos, visitamos lugares, y compartimos actividades deportivas, como correr, ir a clases de taekwondo o jugar al fútbol”, señaló la mujer que mañana esperar abordar un vuelo hacia la ciudad chilena de Punta Arenas, donde dejó estacionada su camioneta para regresar por vía terrestre hasta Río Grande.

“A esta altura quiero volver, y llegar a participar del desfile del 2 de abril en mi ciudad, en representación del jardín de infantes donde doy clases. Ojalá pueda llegar a tiempo”, declaró Badra.

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