La aplicación de las nuevas tecnologías para controlar la problemática de las deposiciones de los perros estará a la orden del día en el municipio barcelonés de Sitges.

La aplicación de las nuevas tecnologías para controlar la problemática de las deposiciones de los perros estará a la orden del día en el municipio barcelonés de Sitges.
La ciudad, con casi 28.200 habitantes, cuenta con 1.200 perros censados, cuyos propietarios no exhiben mucha predisposición a recoger los excrementos que dejan sus mascotas.
Por eso se confeccionará un censo genético de los animales y se recogerá las deposiciones de los perros para, a través del ADN, localizar y poder sancionar a sus despreocupados propietarios.
Según Jordi Mas, un edil que integra la comisión de Salud Pública, las cacas de perros en la calle, en los parques y jardines públicos representan "un grave perjuicio" para los usuarios, peatones y servicios municipales de limpieza, y "son la manifestación del incivismo de unos propietarios que no recogen, como hacen la mayoría, las defecaciones de sus animales en el espacio público".
No sólo el concejal hace referencia a la mala imagen de la población a los ciudadanos y visitantes, sino que advierte del riesgo para la salud pública y, especialmente, para los niños usuarios de esos espacios.
Mas considera que el mecanismo sancionador de estas conductas "no es del todo efectivo" puesto que es difícil detectar la infracción en el momento preciso e identificar quién es el responsable. Por ello, se ha propuesto este nuevo mecanismo para permitir identificar, "sin lugar a dudas", quién es el propietario de la mascota infractora.
La empresa Vetgenomics, una startup de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autónoma de Barcelona, será quien pondrá en marcha en septiembre venidero esta prueba piloto de identificación de los excrementos del perro mediante el análisis de su ADN, con una técnica innovadora denominada SNP que, al parecer, mejora las precedentes en eficacia y homologación de los resultados, según el Ayuntamiento.
El proyecto, denominado CanID, aporta, según el concejal de Salud Pública de Sitges, un "valor agregado" a la finalidad coercitiva de la multa a los propietarios incívicos: se obtendrá también información de los posibles parásitos más comunes de los animales y que pueden representar, además de un riesgo evidente para el propio animal, una amenaza para la salud de los ciudadanos, sobre todo los niños, que puedan estar en contacto con los excrementos y los espacios que contaminan.


