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Un joven quiere tener 52 trabajos en 52 semanas

La mayoría de los jóvenes que terminan su educación sueña con lograr un buen empleo estable, con buena paga y sobre todo duradero. Un muchacho canadiense se aparta radicalmente de esa visión y está logrando su propio sueño de tener un empleo distinto cada semana a lo largo de todo un año: 52 trabajos en 52 semanas.

Domingo 27 de Enero de 2008

La mayoría de los jóvenes que terminan su educación sueña con lograr un buen empleo estable, con buena paga y sobre todo duradero. Un muchacho canadiense se aparta radicalmente de esa visión y está logrando su propio sueño de tener un empleo distinto cada semana a lo largo de todo un año: 52 trabajos en 52 semanas.
  Su nombre es Sean Aiken, tiene 26 años, y está pasando la semana 43 de su proyecto trabajando como motivador. Hasta ahora ejerció igual número de empleos. Sigue buscando trabajos por una sola semana y estará agradecido a quién le ofrezca la oportunidad.
  Aiken afirma estar dispuesto a aceptar cualquier tipo de trabajo, en cualquier parte del mundo y no reclama ninguna paga en particular. Lo que quiera aportar su empleador temporario, señala, irá como donativo a una fundación contra la pobreza de nombre Make Poverty History/ONE Campaign
  Aiken explica con total naturalidad cómo llegó a la idea que lo tiene cambiando de trabajo cada siete días luego de finalizar sus estudios universitarios en administración de negocios. “Me hice la promesa de que no habría de establecerme en una carrera que realmente no me apasionara. Cómo no sabía dónde estaba esa pasión, se me ocurrió la idea de un trabajo por semana”.
  “Mi objetivo”, agrega, “es obtener un mejor entendimiento de lo que es cada una de estas carreras e inspirar a muchos otros de mi generación a que se comprometan también a perseguir sus pasiones”.
  La lista de empleos de Aiken no tiene límites. Durante algunas de las semanas trabajó como agente de bienes raíces, quiropráctico, instructor de artes marciales, cocinero, fotógrafo, repostero, corredor de valores, fumigador, vendedor, guía en un acuario y mozo de barra de bar.
  Durante otras fue ejecutivo de una agencia de publicidad, reportero en un festival de cine, asistente de veterinario, empleado de hotel, locutor de radio, asistente de un salón de tatuajes, agente de talentos, agricultor, instructor de yoga, florista, columnista de periódico y dirigente de un equipo de voleibol, entre otros.
  Todos sus empleos hasta ahora fueron en Canadá y Estados Unidos, pero Aiken está dispuesto a viajar a otros lugares. “Cualquier compañía o individuo en el mundo puede ofrecerme un trabajo por una semana. El empleo puede ser cualquier cosa, donde sea”, recalca.
  Para simplificar las cosas Aiken pide a sus empleadores que remitan el dinero que le quieran pagar directamente a la Fundación. Para su subsistencia se ayuda con un aporte de 1.000 dólares mensuales que le hace la entidad NiceJob.ca, una empresa de reclutamiento de talento profesional, y sobrevive “manteniendo los gastos bajos”.
  Para lograrlo, explica, se hospeda en casas particulares, camina, se traslada en ómnibus y busca economizar en todo lo que pueda, por lo que solicita a los que lo empleen que si es posible le gestionen también el hospedaje en el área donde sea el trabajo o pide a quien quiera ayudarlo que le busque alojamiento.
  Aiken asegura ser “muy bueno lavando platos”, ser “cortés” y hacer su cama.
  Si alguien quiere ayudar pero el alojamiento no es posible, la simple compañía bastará para conocer la ciudad y los lugares de diversión en el área. “Siempre estoy dispuesto a conocer gente nueva y todos los jueves en la noche trato de reunirme y celebrar con todas las personas que he conocido y con las que trabajé en cada ciudad”, declara.
  Aiken se presenta como buen trabajador, con mucha energía y con deseos y habilidad para aprender rápido. Les ofrece también a sus potenciales patrones varias razones para emplearlo. Entre ellas afirma que al hacerlo estarán ayudándole a él y a otros de su generación a descubrir qué es lo que deben y lo que no deben hacer con sus vidas. l

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