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Un hombre acusado de adulterio fue absuelto por "desamor" en su matrimonio

La Sala B de la Cámara Civil de Buenos Aires resolvió que un hombre condenado en primera instancia por adulterio no fuera condenado, dado que durante su divorcio se pudo comprobar sentimientos de “desamor”. El tribunal revisó el significado del matrimonio y de lo arbitrario de una resolución “que recree las figuras de un culpable y un inocente en un divorcio”.

Miércoles 28 de Mayo de 2008

La Sala B de la Cámara Civil de Buenos Aires resolvió que un hombre condenado en primera instancia por adulterio no fuera condenado, dado que durante su divorcio se pudo comprobar sentimientos de “desamor”. El tribunal revisó el significado del matrimonio y de lo arbitrario de una resolución “que recree las figuras de un culpable y un inocente en un divorcio”.

El juez que fundamentó el fallo, Mauricio Mizrahi, sostuvo que “es harto improbable la determinación con un grado razonable de certeza del real responsable del fracaso conyugal. No debe perderse de vista que en el vínculo matrimonial se parte de una comunidad de vida en la que se entremezclan comportamientos cuyos respectivos orígenes son de muy difícil identificación. La realidad es que el juez no podrá conocer lo que ha sucedido en la intimidad del hogar".

El hombre se apartó del hogar en noviembre de 1997. La separación fue reconocida por la mujer, quien lo responsabilizaba por eso. En el año 2003 le envió una carta documento en la que decía la causa era el adulterio. El Tribunal cita otras expresiones de la esposa: "Fuertes desencuentros en la pareja", un deterioro paulatino, el "desamor y desinterés" del marido en la pareja, en suma, "el desquicio o fracaso de nuestro matrimonio". Pero luego la mujer cambió su testimonio y adujo “razones laborales”, dado que el hombre había cambiado de lugar de trabajo y que, en realidad, el matrimonio había continuado hasta el 2003.

Que durmiera en el "hogar conyugal" cada 15 días o un mes, que se presentaran en sociedad como matrimonio, que hayan viajado juntos a Mar del Plata indica "una relación armónica entre los esposos, pero de ninguna manera implica que se haya reestablecido la plena comunidad de vida tras una suerte de reconciliación".

La separación de hecho ocurrió en 1997. La acusación de adulterio ocurrió en 2003. "Durante 5 años y 3 meses la que se dice afectada permaneció en absoluto silencio". Esto implica una admisión de la voluntad de separación. La mudanza del marido, dijeron los jueces, "es una consecuencia del quiebre de la convivencia y no a la inversa".

Por lo tanto, una relación posterior a esta separación no puede considerarse una infidelidad.

Para la Sala B, no quedó probado que el marido haya tenido una nueva pareja antes de noviembre de 1997 y decretaron un divorcio vincular, sin culpables.

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