Reinhard Steinbauer, el austríaco de 39 años que mató a cinco miembros de su familia a hachazos en tres localidades de la república alpina, dijo haber planeado su crimen desde hacía semanas, informó ayer la policía en Viena.

Reinhard Steinbauer, el austríaco de 39 años que mató a cinco miembros de su familia a hachazos en tres localidades de la república alpina, dijo haber planeado su crimen desde hacía semanas, informó ayer la policía en Viena.
El inspector Thomas Stecher precisó que a finales de abril Steinbauer se decidió a liquidar a su esposa, a su hija de siete años, a sus padres y a su suegro.
No obstante, esperó el momento propicio hasta el pasado viernes 9, cuando fue a un comercio de herramientas en Viena a elegir el arma con el que ejecutar sus crímenes. Optó por un hacha, que compró al día siguiente por nueve euros, y luego pasó ese fin de semana largo, incluido el lunes 5 feriado, en armonía con su familia.
Una noche de furia. En la madrugada del martes 6, el agresor, que trabajaba como asesor legal de un diputado socialdemócrata, tomó el hacha y mató primero a su esposa, mientras ella entraba al baño, y después a su hija de siete años.
Luego llamó por teléfono al trabajo de su esposa para darla de baja por enfermedad.
Después, el supuesto homicida se subió a un coche de alquiler para viajar hasta la ciudad de Ansfelden, a unos 170 kilómetros de Viena, en el Estado federado de Alta Austria, donde mató a sus padres.
Escribió luego tres cartas, una a sus hermanos, otra a sus víctimas y la restante a las autoridades explicando por qué había decidido asesinarlos.
Luego, se cambió de ropa, limpió el hacha y viajó a Linz, a 17 kilómetros de Ansfelden, donde vivía su suegro de 80 años. Una vez allí (contó Steinbauer), dio un paseo porque su suegro aún no había llegado a casa, y cuando éste finalmente volvió a su hogar, estuvo charlando un rato con él, hasta que lo mató en la cocina de la residencia. El agresor escribió una cuarta carta, dirigida al hijo de su suegro, regresó a Viena, donde dio otro paseo antes de entregarse a la policía a las 3.20 de anteayer.
Como motivo del crimen, reiteró su idea de "ahorrarles la deshonra" a sus parientes, a quienes les habría causado pérdidas de 300 mil euros por sus negocios en la Bolsa.
El detenido se mostró convencido de "haber hecho lo correcto" y señaló que después de los ataques, se sintió "cansado pero aliviado", aunque no tuvo fuerzas para suicidarse, como tenía previsto.
Según el director de la seguridad pública de Alta Austria, Alois Lissl, el sospechoso trató de suicidarse pero falló en su intento de ahorcarse.
Piadoso
Reinhard Steinbauer dijo ayer que tapó a sus víctimas con sábanas y toallas "por razones de piedad".

