El hecho más destacado de las celebraciones pascuales en Roma fue el bautismo del converso musulmán Magdi Allam, de 55 años, un destacado periodista y feroz crítico del extremismo islámico.
El hecho más destacado de las celebraciones pascuales en Roma fue el bautismo del converso musulmán Magdi Allam, de 55 años, un destacado periodista y feroz crítico del extremismo islámico.
La conversión al cristianismo de Allam, nacido en Egipto, se mantuvo en secreto hasta que el Vaticano emitió un comunicado apenas una hora antes de que se diera inicio a la Vigilia.
Allam, quien es partidario de Israel y a quien una vez un diario israelí llamó un "musulmán sionista" ha vivido bajo custodia policial después que criticó la posición de Irán respecto a Israel.
En la edición de ayer del periódico Corriere della Sera, del cual es subdirector, Allam reconoció que se encontraba bajo mayor peligro, pero que no se arrepentía. "(...) la raíz del mal es innata en un islamismo que es psicológicamente violento e históricamente conflictivo", aseguró.
Su conversión, la que catalogó como "el día más feliz de mi vida", se produjo solo dos días después de que el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, acusó al Papa de ser parte de una "nueva cruzada" en contra del islamismo.
Algunos líderes musulmanes cuestionaron abiertamente al Vaticano. "Lo que me sorprende es el alto perfil que el Vaticano le ha dado a esta conversión", dijo Yaha Sergio Yahe Pallavicini, vicepresidente de la comunidad islámica italiana. "¿Por qué no lo bautizó (el Papa) en una parroquia local?", se preguntó.

