Desde hace varias semanas trabajadores de salud protestan en reclamo de mejoras salariales. Con este conflicto latente y sin un pronóstico alentador, un pediatra de San Rafael utilizó sus redes sociales para publicar una emotiva carta de despedida.

Desde hace 10 años que Gonzalo Mesones trabaja como pediatra
Desde hace varias semanas trabajadores de salud protestan en reclamo de mejoras salariales. Con este conflicto latente y sin un pronóstico alentador, un pediatra de San Rafael utilizó sus redes sociales para publicar una emotiva carta de despedida.
Allí Gonzalo Mesones relató el triste momento económico que atraviesa siendo trabajador de salud y es por este motivo que dejará de ejercer su profesión por la que estudió durante años y estuvo en primera línea los siete días de la semana durante 10 años.
“En una profesión donde confluyen sentimientos tan argentinos como el orgullo, el continuo intento por mejorar en la profesión y esa solidaridad que tanto nos envalentonaba como sociedad, ha sido reducida a las cenizas. Querer ser médico en este país se transformó en una mala palabra, en una idea ridícula y solamente perseguida por gente idealista poco asesorada”, expresó.
Además fue crítico y mostró su malestar por el rol "abandónico" que sufren los médicos después de su exhaustiva labor en la pandemia: "Mientras debía realizar guardias sin los medios necesarios de protección, como en gran parte de los establecimientos, hubo un decreto en contra de las vacaciones y bonos ínfimos e insultantes”.
Por la pandemia los médicos no tuvieron vacaciones y solo se les ofreció un bono ínfimo de 6 mil pesos
Por otra parte manifestó que la sociedad vive en un momento disruptivo y de caos que generó un destrato hacía el profesional de salud: “No hay respeto, no hay paciencia, no hay educación”.
“Me venía replanteando hace tiempo la situación de vida. Con mi mujer somos especialistas de carreras que se desarrollan en consultorios. No podemos salir del mismo para ejercer otras vetas”, contó y agregó: “Queríamos tener hijos y, solo con los consultorios, nos iba a costar mucho. Con el tiempo fuimos intentando ver si había otra manera”.
“Dentro de la medicina, la pediatría es una de las especialidades rezagadas”, explicó Mesones y aseguró que tanto en Pediatría como en Clínica “no podés estar trabajando en varios lugares al mismo tiempo”.
“Tiene una carga emocional que te llevas a tu casa. Yo me tomaba 40 minutos con cada paciente. Me dijeron que tenía que atender de a 15 minutos o no iba a rendir. Darme la cabeza contra la pared no era el ideal para el resto de mi vida”, confesó.
En diálogo con un medio de comunicación, el pediatra explicó que la decisión también fue tomada porque con su pareja querían formar una familia y con el sueldo que ganaba era imposible mantenerla: “En Pediatría y Clínica te desafío a que encuentres alguien que no piense como yo; es desde hace años”, sostuvo.
Actualmente, Gonzalo Mesones contó que está interiorizándose en “la veta farmacológica”, e insistió en la dificultad de algunas especialidades: “En Pediatría y Clínica te desafío a que encuentres alguien que no piense como yo; es desde hace años”.
“Los médicos no podemos parar como hacen otros sindicatos. Las guardias siguen funcionando. Siempre vamos a quedar rezagados los médicos que hacemos el frente a frente con el paciente”, cerró el médico pediatra que abandonará su profesión.
Esta problemática también generó un nuevo foco de conflicto. Los últimos índices indican que Argentina tiene un 30% menos de los pediatras necesarios para cubrir las residencias médicas.



Por Martín Stoianovich

