“Yo sé lo que pasó, pero no tengo cómo probarlo”, dijo ayer Luis Mendoza, el maquinista que anteayer a las 9.40 se bajó de la locomotora 5557 y se fue al comedor del personal para desayunar en la localidad mendocina de Palmira. A partir de allí, “por una acción accidental o dolosa que todavía se debe determinar” la máquina inició una solitaria carrera de 235 kilómetros hasta el paraje sanluiseño de Los Cazadores dando pie a una historia que trascendió las fronteras del país. La máquina “disparada” pudo ser frenada en una cuesta por otra locomotora enviada a tal fin.
La policía tomó ayer declaración a 10 empleados y funcionarios de la compañía América Latina Logística (ALL), cuyos directivos iniciaron una investigación interna en la estación Palmira.
“Es imposible que la máquina se haya puesto sola en funcionamiento”, dijo Mendoza, de 49 años y con más de 20 trabajando en ferrocarriles.
El trabajador aseguró al diario Uno de Mendoza que no podía decir nada “por ahora”. “Yo sé qué fue lo que pasó, pero no tengo forma de probarlo”, repitió, dando a entender que un tercero, con intención de perjudicar a la empresa o a él liberó los frenos de la locomotora y la aceleró para que partiera de Palmira sin maquinista a bordo.
Ayer, la locomotora General Electric G-8 Nº-5557 permanecía detenida en la localidad puntana de Beazley y la Justicia ya ordenó que sea regresada a Palmira para poder efectuarle las pericias correspondientes.
Directivos de la empresa estuvieron durante todo el día en la base operativa de Palmira realizando una investigación interna, intentando determinar si el incidente se produjo por fallas humanas o mecánicas, por sabotaje o vandalismo.
Hernán Pesquiera, gerente de Relaciones Institucionales de ALL, negó rotundamente que exista algún conflicto con los trabajadores de la empresa.
“Es falso que se hayan enviado telegramas de despido”, aseguró, desbaratando así una versión que sostenía que unos días antes de Navidad unos 20 trabajadores y funcionarios habían quedado cesantes. “No tenemos conflicto con ninguno de los gremios”, remarcó.
Los tres sindicatos que tienen representación en Palmira (Unión Ferroviaria, La Fraternidad y Señaleros) también negaron que exista algún tipo de tensión entre ALL y los trabajadores. “Hubo algunos reclamos a principio de año que fueron atendidos en su momento” aseguró una fuente gremial.
Ayer el personal de seguridad que custodiaba los ingresos a la playa de maniobras estaba más tenso de lo habitual. “No vamos a hablar del tema de la locomotora. Hay directivos de la empresa en Palmira que nos dijeron que tenemos que quedarnos callados”, dijo uno de los trabajadores consultados.
































