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Robaron el corazón de Esquiú

Un hombre de jean y campera negra, con barba, se robó ayer a la tarde el corazón de Fray Mamerto Esquiú de la iglesia San Francisco, ubicada en el centro de la capital de Catamarca, indicó el diario El Ancasti en su edición digital. “Yo vi al hombre, nunca me imaginé que había robado el corazón de Fray Mamerto Esquiú. En ese momento no me enteré de que era un robo...

Miércoles 23 de Enero de 2008

Un hombre de jean y campera negra, con barba, se robó ayer a la tarde el corazón de Fray Mamerto Esquiú de la iglesia San Francisco, ubicada en el centro de la capital de Catamarca, indicó el diario El Ancasti en su edición digital.
  “Yo vi al hombre, nunca me imaginé que había robado el corazón de Fray Mamerto Esquiú. En ese momento no me enteré de que era un robo. Yo trabajo en la plaza, y ese momento venía de tirar botellas”, declaró la testigo del robo.
  El corazón incorrupto del orador de la Constitución nacional descansaba en una urna de vidrio, la cual habría sido violentada con un objeto contundente. El padre Jorge Martínez dijo que “el robo fue por el corazón porque no se llevaron nada más. Es muy triste y esperemos que se resuelva el robo y se encuentre el corazón”.
  “Rompieron el vidrio de la urna con una piedra y vieron a un hombre salir corriendo de la iglesia con el corazón”, informó un periodista del diario El Ancasti. “El móvil económico está descartado porque cerca había un cáliz de oro y otras reliquias, que no fueron tocadas”, advirtió el cronista en diálogo con La Capital.
  El 30 de octubre de 1990 sucedió un hecho similar y la reliquia apareció poco tiempo después, en épocas en las que arreciaban las marchas de silencio por el esclarecimiento del crimen de la estudiante María Soledad Morales.
  Fray Mamerto Esquiú nació, débil de salud, en la localidad catamarqueña de Piedra Blanca el 11 de mayo de 1836. A los cinco años, muy enfermo, vistió por primera vez un hábito franciscano: su madre se lo confeccionó con la promesa de vestirlo siempre con él, en un desesperado intento para que sanara. Apenas cumplidos los 10 años, ya huérfano, ingresó al convento de San Francisco donde fue ordenado sacerdote el 18 de octubre de 1848.
  Entregó gran parte de su vida a la docencia y a los demás. Murió el 10 de enero de 1883. Mientras sus restos mortales descansan en la catedral de Córdoba, su corazón permanecía hasta ayer en el convento franciscano de Catamarca.

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