Puerto Blest está considerado uno de los rincones más espléndidos de la Patagonia argentina, un pequeño paraje de ensueño que se parece a las postales de los fiordos noruegos.

Puerto Blest está en Bariloche, sobre el lago Nahuel Huapi y el arroyo Frías, rodeado de montañas cubiertas de bosques
Puerto Blest está ubicado en Bariloche, sobre una de las márgenes del lago Nahuel Huapi.
Puerto Blest está considerado uno de los rincones más espléndidos de la Patagonia argentina, un pequeño paraje de ensueño que se parece a las postales de los fiordos noruegos.
Es una zona ideal para visitar durante todo el año, aunque en verano es muy pintoresco por la diversidad de su flora y fauna, que transforman un verdadero paisaje variopinto digno de un cuento de adas.
Puerto Blest está en Bariloche, ubicado entre el lago Nahuel Huapi y el arroyo Frías, rodeado de montañas cubiertas de bosques, lo que genera una visitas panorámicas espectaculares.
La manera de llegar hasta este lugar idílico es una excursión en barco desde Puerto Pañuelo, en la Península de Llao Llao.
Tras una hora de navegación se pasa por la Isla Centinela, dónde se encuentran los restos del Perito Moreno y se arriba hasta la Cascada de los Cántaros.
Allí se atraviesa una vegetación frondosa de la Selva Valdiviana y tras una caminata de cinco minutos se llega a Puerto Blest, cuyos bosques húmedos rodados de montañas nevadas recuerdan a los paisajes de Noruega.
Puerto Blest comparte varios elementos con los fiordos escandinavos propio de su topografía. Rodeado por cerros altos y escarpados que se reflejan en las serenas aguas del brazo Blest del Nahuel Huapi, el paisaje recuerda las profundas entradas de mar entre montañas que caracterizan a Noruega en las series de streaming.
El clima lluvioso y húmedo de la región también contribuye a este paralelismo. En Puerto Blest las precipitaciones son mucho más frecuentes que en otras zonas de la Patagonia, lo que favorece el crecimiento de una vegetación exuberante.
Los bosques valdivianos, compuestos por coihues, arrayanes y helechos gigantes, crean un entorno verde y frondoso que evoca los bosques boreales noruegos.
Cerca de Puerto Blest fluye el río Frías, un cauce de agua cristalina alimentado por el deshielo de los glaciares andinos.
El río conecta con el lago del mismo nombre, cuyos tonos verdosos intensifican la sensación de estar en una versión sudamericana de los lagos glaciares noruegos.
Las excursiones en bote por el río y el lago permiten a los visitantes sumergirse en un paisaje que parece sacado de un cuento nórdico.