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Oumuamua: ¿un cometa, un asteroide o un artefracto extraterrestre?

La singularidad de Oumuamua, el objeto celeste visto en octubre de 2017, alimenta teorías antagónicas entre los científicos alrededor del mundo.

Miércoles 03 de Febrero de 2021

Cuando fue visto por primera vez, en octubre de 2017, fue una sorpresa. Los telescopios que siguieron su trayectoria hasta hasta que lo perdieron de vista, tres noches más tarde, quedaron maravillados. Todos coincidieron que no era un objeto celeste normal y lo bautizaron Oumuamua, que en hawaiano significa “mensajero de lejos que llega primero”.

La discusión, en un primer momento, se centró en si se trataba de un cometa o un asteroide. Pero no se llegó a una conclusión definitiva. Y es lóigco que fuera así: Oumuamua medía 400 metros de largo, su ancho era diez veces menor y su superficie era rojiza, además, rotaba velozmente, tenía una trayectoria caótica y su brillo cambiaba de manera abrupta.

Fue entonces cuando surgió la teoría de que se trató de una creación artificial. Es decir, una nave o una sonda extraterrestre. Fue una especulación interesante que, sin embargo, un estudio de un equipo científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, de Estados Unidos, propuso que Oumuamua pudo surgir por un proceso natural "aún desconocido en el espacio interestelar".

El trabajo echó por tierra la idea de que no es una roca viajando libremente por el espacio sino un producto de una vida inteligente desconocida por los terráqueos. Una gran desilusión para los amantes de la ciencia ficción y las historias de platos voladores y marcianitos verdes. Una gran desilusión que duró poco. Hasta este martes para ser más precisos cuando Avi Loeb publicó “Extraterrestre”.

Una creación extraterestre

Loeb, quien ya había presentado un trabajo en la misma dirección junto a su colega Shmuel Bialy, es miembro de la cátedra de Astrofísica de la Universidad de Harvard y está convencido que Oumuamua no es una producto de un fenómeno natural sino el primer signo de vida inteligente de origen extraterrestre que visita la galaxia donde está la Tierra y sus inquilinos temporarios: la humanidad.

En su libro, Loeb abunda en la cuestión en el capítulo “Singularidades”. “Este diminuto objeto interestelar descubierto por los humanos el 19 de octubre de 2017 —altamente luminoso, con una extraña rotación y con forma muy probablemente de disco—, se desvió sin desgasificación visible del rumbo que debería haber seguido si solo lo hubiera impulsado la gravedad solar", señala el científico.

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En su libro

En su libro "Extraterrestre", el catedrático de Harvard Avi Loeb afirma que Oumuamua es un atefacto creada por una civilización extraterrestre.

No obstante, aclara que “la comunidad científica ha llegado en masa a la misma conclusión: Oumuamua era un objeto natural, un cometa peculiar (o incluso exótico)..., pero, a pesar de todas sus peculiaridades, no era más que una roca interestelar. Y, aun así, se desvió”. Así y todo, señala que se podrían postular fenómenos naturales que explicaran los atributos del objeto celeste, pero que a su criterio no es el caso.

Los datos avalan otra hipótesis: que Oumuamua era tecnología extraterrestre, tal vez extinta o desechada. En este sentido, hay algo que ha sido subestimado por casi todos los que han escrito sobre el tema. Es el hecho de que, en unos algunos años, la humanidad podría construir una nave espacial que reuniera todos y cada uno de los atributos de Oumuamua. En otras palabras, la forma más simple y directa de explicar un objeto con todas las cualidades observadas de Oumuamua es decir que fue fabricado expresamente”, explica.

"No lo fabricamos nosotros mismos"

“La razón por la que la mayor parte de la comunidad científica se revuelve incómoda ante esta tesis es que no lo fabricamos nosotros mismos”, comenta irónico Loeb, y añade: “Sopesar la posibilidad de que lo hizo otra civilización significa barajar la idea de que uno de los descubrimientos más trascendentales —que no somos la única especie inteligente del universo— acaba de cruzar por nuestro sistema solar. Nos obliga a pensar de otra manera”.

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Los telescopios que detectaron a Oumuamua están ubicados en la cima del volcán Haleakala, en Maui.

Los telescopios que detectaron a Oumuamua están ubicados en la cima del volcán Haleakala, en Maui.

Finalmente, reflexiona: “Hace falta imaginación y humildad para reconocer que la humanidad no es nada extraordinaria. En mi opinión, ambas cualidades son vitales para superar el gran filtro. Pero necesitamos otra cosa más. Debemos estar dispuestos a sopesar la explicación más simple para las propiedades de Oumuamua: que sus características reflejan una intención, no un accidente complejo”.

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