El ex deportista O.J. Simpson habría confesado en una entrevista con un productor del programa de Oprah Winfrey que asesinó a su ex esposa Nicole Brown en 1995, según aseveró ayer el Daily Mail.

El ex deportista O.J. Simpson habría confesado en una entrevista con un productor del programa de Oprah Winfrey que asesinó a su ex esposa Nicole Brown en 1995, según aseveró ayer el Daily Mail.
Un productor de Oprah fue hasta la cárcel donde se encuentra Simpson encerrado por otro hecho delictivo y lo entrevistó. Durante la charla, este le reveló que había apuñalado a su ex mujer, pero que lo había hecho en "defensa propia".
La información también fue recuperada por el periódico estadounidense The National Enquirer, que revela que el ex deportista le explicó al productor que él era un gran fanático de Winfrey y quería confesarle que él fue el culpable.
"Dile a Oprah que sí, que lo hice yo, que maté a Nicole, pero que fue en defensa propia, porque ella sacó un cuchillo y tuve que defenderme", le dijo, al parecer, el ex jugador de fútbol americano al productor. Y después Simpson le habría contado todos los detalles del asesinato.
La ex pareja tuvo una fuerte discusión por cómo se comportaba la mujer cuando tenía a los hijos. "No me gustaba nada su conducta. Ella mantenía relaciones sexuales estando los niños con ella", asegura The Enquirer.
O.J. Simpson fue acusado por el asesinato de Brown, pero fue absuelto en 1995, pese a todas las evidencias en su contra que había al momento de la causa. En septiembre de 2007, tuvo otro problema con la Justicia, que finalmente lo terminó dejando tras las rejas nueve años, pena que está cumpliendo, en una causa por robo y secuestro en Las Vegas.
En la publicación del Daily Mail se aseguró que la entrevista sería publicada en breve.
En tanto, aunque la confesión se confirme, según la ley norteamericana no puede volver a ser juzgado por el mismo hecho dos veces.
Una defensa cara
Simpson contrató un equipo de nueve abogados, caro (4 millones de dólares), en el que se incluían F. Lee Bailey, Barry Scheck Robert Shapiro, Alan Dershowitz y Johnnie Cochran, quienes argumentaron que el acusado estaba siendo víctima de una trampa policial y de procedimientos descuidados que contaminaron las pruebas de ADN. Se sostuvo que la policía de Los Angeles había colocado esas evidencias en la escena del crimen.




