Posadas- Un adolescente de 13 años permanecía hoy internado en gravísimo estado tras dispararse en la cabeza con un arma de fuego porque iba a repetir de grado, según una carta que fue hallada por investigadores de la policía de Misiones, se informó hoy.
El trágico hecho se produjo ayer, poco después del mediodía, en un populoso barrio de la localidad de Oberá, distante a 100 kilómetros de Posadas, donde la víctima reside con su madre, de 50 años.
El caso trascendió luego que las autoridades del Hospital SAMIC alertaran a las autoridades acerca del ingreso del herido con una lesión de arma de fuego en la cabeza.
Después de recibir los primeros auxilios, el chico fue trasladado de urgencia al Hospital Provincial de Pediatría, en Posadas, donde fue alojado en el sector de terapia intensiva con pronóstico reservado.
Según el primer parte médico, la víctima presentaba “una herida de arma de fuego con orificio de entrada en región de la sien derecha y orificio de salida en la zona retro-auricular izquierda”, razón por la fue sometido a una serie de estudios que determinaron la complejidad de su estado.
De las averiguaciones realizadas por la policía misionera, se supo que el adolescente residía en una pequeña vivienda del barrio conocido como “100 Hectáreas” con su madre de 50 años, quien trabaja como empleada doméstica.
Ayer, pasadas las 13:30, cuando la mujer regresó de su trabajo encontró a su pequeño, quien no había asistido a clases, tirado en el piso del living con la cabeza cubierta de sangre e inconsciente.
Ante ese cuadro, la madre pidió auxilio a los vecinos, quienes trasladaron hasta el Hospital SAMIC al chico herido, un vehículo particular, donde recibió las primeras atenciones y luego fue derivado a Posadas.
Posteriormente, los investigadores hallaron en la casa de la víctima un manuscrito en el que explicaría las razones que la habrían llevado a descerrajarse un disparo en la cabeza, entre las que se mencionarían problemas de estudio y personales con su familia.
En concreto, fuentes policiales mencionaron que el chico pidió “perdón” a su madre por ser “un mal hijo”, tras lo cual reveló que no habría superado las calificaciones para acceder al grado superior.
En el lugar, los investigadores se incautaron de un revólver calibre 32 milímetros con cuatro cartuchos y una vaina servida del mismo calibre.
En el hecho, calificado como “tentativa de suicidio”, intervino la justicia correccional y de menores, a cargo de la jueza Marta Beatriz Arrúa. (DyN)