La profunda crisis económico-financiera que padece la empresa avícola Cresta Roja se cobró millones de víctimas: pollos de apenas unos días de vida, que fueron sacrificados por falta de alimento.

La profunda crisis económico-financiera que padece la empresa avícola Cresta Roja se cobró millones de víctimas: pollos de apenas unos días de vida, que fueron sacrificados por falta de alimento.
Algunos trabajadores de la compañía, que mantienen una protesta porque no cobran el sueldo, dejaron trascender que se trata de nueve millones de pollitos muertos, añadiendo que el costo del sacrificio asciende a 300 millones de pesos.
Ayer miles de personas se sobresaltaron al observar el video subido a las redes sociales que muestra cómo miles de crías recién salidas de la incubadora son arrojadas a un gran contenedor, para ser trasladadas luego en camión a una zona de descarte. No sólo en Argentina sino fuera del país se produjo el impacto: la noticia resultó durante horas la más leída en el portal de la cadena BBC Mundo en español, bajo el título: "El video con el sacrificio de nueve millones de pollitos que impresiona a los argentinos".
Según algunos periodistas de Buenos Aires, las imágenes —colgadas en YouTube— fueron grabadas por los propios empleados.
El argumento para el sacrificio de las crías es que al no recibir el alimento necesario por la crisis que vive la compañía, no podrían crecer y ser puestos a la venta.
La empresa no se pronunció sobre la polémica.
Una parte de los trabajadores de la empresa Rasic, que comercializa los pollos Cresta Roja, se manifestaron ayer en el centro de Buenos Aires para protestar por los despidos y recortes salariales en la compañía, que arrastra desde hace años una fuerte crisis.
"Habitual". "Si bien la cantidad es brutal, no es nada que no se haga sistemáticamente cuando una partida sale mal, cuando nacen más pollos de los que pueden colocar, o en la cría de gallinas para la producción de huevos", escribió en su cuenta de Facebook la periodista Soledad Barruti, autora del libro "Malcomidos", que se ha convertido en un éxito de ventas por su crudo reflejo de la industria alimentaria del país.
"Ahí todos los días los que nacen machos terminan ahogados de a cientos en bolsas o en tachos o en un incinerador", aseguró Barruti.
En los últimos años ha crecido enormemente el interés de los argentinos por comer más sano, por lo que está proliferando la producción de vegetales sin agroquímicos y de la carne de pollo de granja, lo que se refleja también en la gran cantidad de ferias orgánicas que están surgiendo en muchos barrios.
La empresa Rasic, con sede en la provincia de Buenos Aires y una de las avícolas más grandes del país, vive una severa crisis en la que incluso tuvieron que mediar las autoridades.
Según los delegados sindicales de la compañía, la falta de solvencia económica de la empresa obligó a tomar medidas desesperadas, como el sacrificio de los pollitos, y sistemas de trueque para pagar a los empleados.
"Días atrás, la patronal nos ofreció pagarnos el sueldo con cajones de pollo, que luego nosotros podíamos vender para conseguir el dinero", dijo uno de los delegados de la compañía, Julio Gramajo. "Obviamente, lo rechazamos".
Los trabajadores realizaron ayer una nueva protesta frente al Obelisco para reclamar al gobierno bonaerense que restablezca los recursos que enviaba para alimentar a las aves.
"El gobierno bonaerense se comprometió a enviar 200 millones de pesos para alimentos de los pollos y sólo llegaron 80 millones, por lo que falta el alimento para las aves y ya tuvimos que sacrificar 9 millones de pollitos", dijo el delegado Gramajo.
"Exigimos una promesa pública de algún funcionario provincial, porque si no se reactiva el envío de recursos en unos días todo el personal se queda en la calle", advirtió el referente gremial.
Los manifestantes arribaron a las 9.30 a las inmediaciones del Obelisco en unos 20 colectivos y mantuvieron hasta las 15 el bloqueo del tránsito en 9 de Julio y Corrientes.
Luego intentaron movilizarse al ministerio de Economía, frente a la Plaza de Mayo, pero fueron sorprendidos por un vallado perimetral y móviles policiales que le impedían llegar al lugar.
"Si no recibimos los recursos en forma urgente, el lunes y martes volvemos a las protestas", advirtió Gramajo. Los trabajadores ya se habían manifestado en el centro porteño el 22 de octubre, cuando denunciaron el vaciamiento de la empresa y el atraso en el pago de salarios.
Rasic Hermanos comenzó a tener problemas económicos severos a fines de 2013, cuando acumulaba una deuda cercana a los 1.200 millones de pesos.
Los consumidores piden aves fuera de las jaulas en EEUU
Presionadas por los propios consumidores, grandes cadenas estadounidenses como McDonald's, Starbucks, Costco y, más recientemente, Panera Bread, han empezado a exigir a sus abastecedores de aves y productos avícolas que dejen de criarlas en jaulas durante la próxima década.
"Evidentemente están mucho más cómodas sin jaulas", comentó el agricultor orgánico Francis Blake sobre sus 5.000 gallinas, que no viven enjauladas.
La industria de los huevos mueve 10.000 millones de dólares y maneja 270 millones de gallinas ponedoras en el país.
Los principales abastecedores de huevos en Estados Unidos —Rose Acre Farms, Cal-Maine Foods de Mississippi y Rembrandt Foods de Iowa— están adoptando equipos sin jaulas para la próxima década.
La posición oficial de la industria es que se utilizará una variedad de gallineros para que los consumidores tengan opciones sobre el tipo de huevos que quieran usar, ya sea animales criados sin jaula y huevos orgánicos que pueden costar unos cuatro dólares la docena, o huevos de animales enjaulados a dos dólares.
Sin embargo, cuando productores como Nestlé y McDonald's, que sirven 2.000 millones de huevos por año, se comprometen a criar animales sin jaula y los consumidores compran huevos de animales no enjaulados, la tendencia aumenta. Para octubre, 24 millones de gallinas ponedoras estaban libres de jaulas, el doble que en 2009. "Nadie está instalando más las jaulas tradicionales", afirmó Joy Mench, profesora de ciencias animales en la Universidad de California.