Los "espejismos económicos" y la "falta de diálogo" preocupan a los obispos argentinos
Los obispos argentinos expresaron ayer su preocupación por la falta de diálogo y
desencuentros de los argentinos, a la vez que advirtieron sobre "espejismos económicos" que impiden
ver las injusticias, sobre todo el ensanchamiento de la brecha social. En sus mensajes pascuales en
las distintas diócesis del país también lamentaron que la cultura prescinda de Dios y de los
valores morales.
24 de marzo 2008 · 02:22hs
Los obispos argentinos expresaron ayer su preocupación por la falta de diálogo y desencuentros de los argentinos, a la vez que advirtieron sobre "espejismos económicos" que impiden ver las injusticias, sobre todo el ensanchamiento de la brecha social.
En sus mensajes pascuales en las distintas diócesis del país también lamentaron que la cultura prescinda de Dios y de los valores morales.
"Nos acostumbramos a vivir en la cultura del desencuentro, en la que nuestras pasiones, nuestras desorientaciones, enemistades y conflictos nos enfrentan, nos separan y nos aíslan, nos cristalizan en ese individualismo estéril que se nos propone como camino de vida todos los días", indicó el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.
En Corrientes, Andrés Stanovnik señaló que "una sociedad que no cultiva los grandes valores que dan sentido trascendente a la vida de los ciudadanos, y fortalecen sus responsabilidades y conductas, termina cayendo casi siempre en una desconfianza de todos contra todos. Así se achican los horizontes y los grandes temas se reducen a pequeños intereses, en los que se gastan los mejores esfuerzos".
Por su parte, José María Arancedo (Santa Fe) expresó: "No se trata de cambiar sólo estructuras injustas, lo que hay que cambiar es el corazón del hombre, para que cree estructuras justas y organice una sociedad que sea expresión de aquel primer principio de la moral social: todo hombre es mi hermano".
En Humahuaca (Jujuy), los obispos Marcelo Palentini y Pedro Olmedo remarcaron que "la resurrección viene a cicatrizar las heridas, a valorar lo que tenemos y a compartirlo con quien tiene menos que nosotros. Un resucitado es comunidad, es alguien que busca a los otros".
Monseñor José María Arancibia, de Mendoza, resaltó que: "Desde la fe, la vida se convierte en una buena noticia cuando comprende el trabajo, el cuidado, crecimiento y honesto uso de los bienes materiales en justa y equitativa distribución." (Télam)