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Los avances médicos requieren un consenso sobre una ley de prácticas

Una especialista en bioética pide esclarecer a la opinión pública sobre las nuevas técnicas. Reglamentar las terapias celulares y la fertilización asistida demandará tiempo y debates

Lunes 20 de Octubre de 2008

"El consenso para una ley que reglamente las nuevas prácticas médicas como la reparación de daños con la creación de tejidos a partir de células madre va a requerir una opinión pública esclarecida en los nuevos avances científicos", evaluó la especialista en bioética Susana Sommer.

La posibilidad técnica de generar cualquiera de los 220 tejidos del organismo a partir de células madre obtenidas de embriones humanos, o de gestar bebés de diseño como el nacido la semana última en España, seleccionado genéticamente para que las células de su cordón umbilical sirvan en un trasplante de médula a su hermano mayor, imponen una discusión social que promete controversias.

La profesora de bioética en la ciencia en la maestría de biología molecular médica y en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales es autora de los libros "De la cigüeña a la probeta", "Genética, clonación, bioética" y "Por qué las vacas se volvieron locas".

Sommer afirmó que "las nuevas técnicas que van apareciendo en los últimos años, como las células madre o troncales, son promisorias pero hasta ahora no está todavía demostrado que vayan a alcanzar el éxito". Consideró que "es muy difícil decir lo que es bueno y lo que es malo", por eso, para ella, la pregunta sigue siendo "esto que yo técnicamente puedo hacer, ¿está bien que lo haga?".

Las células madre o troncales son células indiferenciadas capaces de transformarse en el tejido que uno necesita reparar. El regulador de la actividad es el ente nacional de trasplantes Incucai a través de una resolución ministerial que se procura superar con una ley que abarque también las técnicas de fertilización asistida, que se practican hace más de 20 años en Argentina, reguladas por la sociedad médica.

Sobre lo que resta hasta que Argentina cuente con una ley que reglamente las terapias celulares y la fertilización asistida, señaló que "los tiempos de legislación serán largos porque quienes deben legislar necesitan asesoramiento técnico eficiente y, además, tiene que haber consensos sociales. Hay que tener en cuenta que se va a legislar sobre cosas que no existían cuando los adultos terminamos el colegio, por lo cual va a ser importante la divulgación científica para transcribir a la opinión pública el estado de los distintos avances y que cada cual se vaya formando su opinión acerca de qué contenido daría cuenta para esta sociedad y cultura".

Indicó que "tiene que haber consenso para evitar que sólo haya un grupo que pueda ofrecer tratamientos con células madre sino también una sociedad que piense que valore que existan los tratamientos".

Explicó que eso "es lo que pasó finalmente con la ley de divorcio, para la que llegó un momento en que mucha gente entendió necesario que un tipo de norma debía haber en la Argentina ya que las personas se separaban, armaban una segunda pareja y lo que no podían era volver a casarse porque si no eran bígamos".

"Había gente que consideraba calamitosa esa norma y pensaba que, a partir de la ley, se incrementarían los divorcios. Pero aumentaron las bodas y la gente regularizó las situaciones de hecho y pudo volver a casarse", agregó.

"Con una ley de fertilización asistida se reglamentarán los usos, pero no todo el mundo va a tener que hacer fertilización asistida: cada cual lo manejará de acuerdo a sus propias convicciones", advirtió.

Sobre las posibilidades tecnológicas frente a las costumbres sociales y culturales arraigadas, dijo que "esos son los criterios a acordar. En Gran Bretaña, si bien las donaciones de gametos son anónimas, los hijos producidos por estas donaciones tienen derecho a los 18 años a buscar cuáles son sus orígenes".

"El primer tema a discutir es si estamos de acuerdo en que haya donaciones o no, porque algunas sociedades o personas pueden pensar que una cosa es la fertilización in vitro entre los miembros de una pareja y otra es que donen óvulos o espermatozoides personas ajenas a la pareja", explicó.

Grandes debates. El bebé de diseño es una gran discusión, porque ¿es justo tener un hijo para resolver un problema del anterior? Por contraparte, ¿es justo que no se haga nada para ayudar a un hijo si se lo puede hacer?

Suponiendo que una pareja decidiera seleccionar el próximo hijo compatible para ayudar a su hermano y tuviera éxito, ¿se generarán situaciones de deudor-acreedor entre ellos? ¿El que ayudó una vez a su hermano, considerará que debe seguir ayudándolo de por vida? ¿Será lo mismo que a uno le nazca un hermano común que uno programado?

Hay opiniones religiosas contrarias a prácticas que consideran manipulación de la vida por fuera de los designios de Dios, ¿se conoce el comportamiento de quienes asumen esta posición a la hora de requerir un tratamiento de fertilización?. l (Télam)

Susana Sommer es profesora de bioética en la ciencia, en la maestría de biología de la UBA.

El Estado

"El Estado debe cuidar al público. Debe existir un interlocutor que clarifique a la gente", dijo Sommer.

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