Al encabezar la ceremonia de recibimiento de la Jornada Mundial de la Juventud en la playa de Copacabana, el Papa Francisco recordó hoy a la Argentina y a la ciudad de Buenos Aires por haber sido la primera sede internacional de este tipo de encuentros en 1987.
“Recuerdo la primera jornada a nivel internacional. Se celebró en 1987 en Argentina, en mi ciudad de Buenos Aires. Guardo vivas en mi memoria las palabras de Juan Pablo II: `íTengo tanta esperanza en vosotros!`”, afirmó Francisco en portugués ante una multitud de jóvenes de más de 170 países.
Al iniciar su mensaje, Jorge Bergoglio dijo que “la fe es más fuerte que el frío y la lluvia”, en referencia a las malas condiciones climáticas que se viven en Río desde el lunes.
Una multitud estimada en más de 1 millón de jóvenes recibe al Papa Francisco en las playas de Copacabana en Río de Janeiro.
Un gigantesco escenario, por donde pasaron varios grupos musicales para mitigar la espera de la muchedumbre, recibió al Papa argentino, quien recibió la ovación apenas pisó el escenario.
COn cánticos futboleros, los jóvenes saludaron a Francisco, en el comienzo de la actividad que congregó a mayor cantidad de personas en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Brasil. Se colgaron de árboles y señales de tránsito, corrieron como atletas en olimpiada, gritaron como en un concierto de música. La lluvia paró por varias horas y cientos de miles de jóvenes se rindieron ante el entusiasmo y las sonrisas del papa Francisco.
Combatieron el inusual frío no solamente con abrigos, bufandas y gorros sino con el calor de la multitud, mientras helicópteros sobrevolaban el área y embarcaciones patrullaban la bahía de Guanabara.
Los famosos hoteles y edificios de apartamentos de apartamentos de lujo adornaron sus balcones de blanco y amarillo, los colores del Vaticano.
Jóvenes con cámaras y celulares se colgaron hasta de los postes para ver a Francisco que en varias ocasiones se detuvo para besar bebés que le acercaban los miembros de su escolta. En uno de esos momentos, le acercaron un mate, dio un sorbo y lo devolvió.
La tarima de color blanco, con pantallas gigantes y un enorme cristo de fondo, fue ubicada al final del malecón de Copacabana, entre la avenida y la playa. El recibimiento a Francisco en la tarima fue carnavalesco con jóvenes bailando y cargando banderas de múltiples países.