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La Corriente del Golfo se debilita, lo que pone en peligro el clima de Europa

Este flujo de agua tibia lleva calor a través del Atlántico. Hoy está en su nivel más débil en 1600 años

Viernes 05 de Marzo de 2021

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La Corriente del Golfo, uno de los principales reguladores del clima de la Tierra, se está debilitando y sus aguas se mueven más despacio de lo que lo han hecho en los últimos 1.600 años. Esta es la principal conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de Irlanda, Gran Bretaña y Alemania y publicado en Nature Geoscience. El responsable principal sería el calentamiento global.

Un debilitamiento extremo de la Corriente provocaría que el clima de Europa se volviera tan frío como el del norte de Canadá o Groenlandia, dado que este flujo de agua cálida es vital para que el continente tenga un clima templado.

Estos cambios se han dado muchas veces en el pasado, pero no había hombres modernos para registrarlos. Los cambios climáticos del pasado están claramente señalados en diversos registros, como sedimentos marinos y la gruesa capa de hielo de Groenlandia.

El colapso de la Corriente del Golfo haría que Europa occidental sufriera inviernos mucho más extremos y que el nivel del mar subiera en la costa oriental de Norteamérica. La investigación muestra que la corriente es ahora un 15% más débil que alrededor del año 400, 1600 años atrás. Se trata de una desviación grande a la escala de tiempo de la historia humana. Se cree que el calentamiento global causado por el hombre es responsable de al menos una parte significativa de este debilitamiento, ya que provoca el aumento de la temperatura en Canadá, el Artico y Groenlandia, un factor clave en bloquear el mecanismo principal de la corriente.

La corriente, conocida por los científicos como Circulación Meridional Invertida del Atlántico (Amoc, en inglés), transporta el agua caliente hacia el norte en dirección al polo (ver infografía). Allí se enfría, se vuelve más densa y se hunde, y luego vuelve a fluir hacia el sur, hasta virar hacia el Indico y el Pacífico. Es parte de la Corriente Termohalina, que recorre como una gran cinta transportadora de agua todos los oceános y en gran medida define el clima en la Tierra. El calentamiento global dificulta el enfriamiento del agua de la Corriente en el extremo norte de su recorrido y su consecuente hundimiento, mientras que el derretimiento del hielo en el mar Ártico, y sobre todo en Groenlandia, inunda la zona con agua dulce menos densa, debilitando el flujo de agua.

Los científicos saben positivamente que la corriente se ha ralentizado desde 2004, cuando se desplegaron instrumentos en el mar para medirla. Pero ahora nuevos estudios han aportado pruebas exhaustivas de que el debilitamiento no tiene precedentes en al menos 1.600 años. "El sistema de la Corriente del Golfo funciona como una gigantesca cinta transportadora, que lleva el agua caliente de la superficie desde el Ecuador hacia el norte, y envía el agua profunda fría y de baja salinidad hacia el sur. Mueve casi 20 millones de metros cúbicos de agua por segundo, casi cien veces el flujo del Amazonas", explica Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático PIK, iniciador del estudio publicado en Nature Geoscience. Los estudios anteriores de Rahmstorf y otros paleoclimatólogos y oceanógrafos ya mostraban una desaceleración de la corriente oceánica de alrededor del 15 por ciento desde mediados del siglo XX, pero faltaba una imagen de largo plazo: Esto es lo que aportan los investigadores con su revisión de los resultados de los estudios de datos indirectos o "proxies", como los sedimentos marinos que sirven para estimar las temperatura del agua en distintas épocas.

"Hemos combinado una serie de estudios anteriores y hemos comprobado que ofrecen una imagen coherente de la evolución de la corriente en los últimos 1600 años", afirma Rahmstorf. "Los resultados del estudio sugieren que ha sido relativamente estable hasta finales del siglo XIX". Ya el informe especial de 2019 sobre los océanos del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) concluyó que la Corriente del Golfo se había debilitado en relación con 1850-1900. "El nuevo estudio aporta más pruebas independientes de esta conclusión y la sitúa en un contexto paleoclimático a más largo plazo", añade Rahmstorf.

La Corriente del Golfo "es una parte realmente importante del sistema climático de la Tierra y ha desempeñado un papel clave en los cambios climáticos abruptos en el pasado", señala por su parte David Thornalley, del University College de Londres, autor principal de un estudio similar publicado en abril de 2018. Durante la última edad de hielo, entre 115 mil y 12 mil años atrás, algunos cambios importantes en la Corriente hicieron que las temperaturas invernales cambiaran entre 5 y 10ºC en apenas uno a tres años, con grandes consecuencias para el clima en las tierras que bordean el Atlántico.

El estudio de Thornalley y sus colegas, publicado en la revista Nature en abril de 2018, utilizó sedimentos de un lugar clave del lecho marino, frente al Cabo Hatteras, en Carolina del Norte, para examinar el comportamiento de la Corriente en los últimos 1600 años. Los granos de sedimento más grandes reflejan corrientes más rápidas y viceversa. También utilizaron los caparazones de diminutas criaturas marinas del plancton (foraminíferos) de lugares de todo el Atlántico para medir un patrón característico de temperaturas que indica la fuerza de la Corriente. Cuando se debilita, una gran zona del océano alrededor de Islandia se enfría, ya que le llega menos agua caliente, y en cambio las aguas de la costa este de EEUU se calientan. Hoy, las costas atlánticas son muy frías a la altura de norte de EEUU, Canadá y Groenlandia, dominadas por corrientes que bajan del Artico. A la misma latitud que la pensínsula canadiense de Terranova, Irlanda e Inglaterra tienen un clima mucho más benigno y libres de hielos.

Un segundo estudio, también publicado en Nature en 2018, utiliza los datos de los termómetros recogidos durante los últimos 120 años. Ambos estudios concluyen que la Corriente actual es aproximadamente un 15% más débil que hace 1.600 años, pero tienen diferencias en sus conclusiones. El primer estudio concluyó que la corriente se debilitó significativamente tras el final de la "Pequeña edad de hielo", lo que ocurrió alrededor de 1850.

Es claro que el cambio climático provocado por el hombre seguirá debilitando a la Corriente del Golfo, con consecuencias potencialmente graves. "Si no detenemos rápidamente el calentamiento global, debemos esperar una nueva ralentización a largo plazo", afirmó Alexander Robinson, de la Universidad de Madrid, y uno de los miembros del equipo que realizó el segundo estudio. Y advirtió: "Sólo estamos empezando a comprender las consecuencias de este proceso sin precedentes, pero podrían ser perturbadoras".

Cambio climático "reciente"

Contra lo que a veces se cree, los ecosistemas han sido arrasados por los cambios climáticos no solo durante los períodos glaciares, que se dan aproximadamente cada 100 mil años. Incluso durante el actual período interglacial llamado Holoceno, inicado hace unos 12 mil años, hubo cambios muy drásticos, que lo dividen en una primera mitad más cálida y húmeda y una segunda, que incluye la actualidad, más fría. Hasta hace 5/6 mil años apenas, el Sahara, por ejemplo, era un vergel, cubierto de una sabana de pastizales en la que vivían elefantes, jirafas y se asentaban grandes poblaciones humanas. Más al sur, en el árido Sahel actual, hace 6 mil años había una vasta red de humedales, algo probado por abundantes yacimientos de fósiles de moluscos bivalvos de agua dulce, peces y tortugas. Esta abundante fauna servía de base alimentaria a grandes asentamientos humanos.

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