La niña de dos años que a mediados de julio pasado fue arrojada por su padre dentro de un lavarropas en funcionamiento fue nuevamente internada por las secuelas de la agresión que sufrió.

La niña de dos años que a mediados de julio pasado fue arrojada por su padre dentro de un lavarropas en funcionamiento fue nuevamente internada por las secuelas de la agresión que sufrió.
"El viernes la madre llevó a Mía al doctor para hacer controles de rutina y lamentablemente terminó nuevamente hospitalizada", declaró ayer Julio Torrada, el abogado de la madre de la nena. "Puntualmente les preocupó el hematoma que tiene en la cabeza, un coágulo que no se disipó como ellos preveían y por una cuestión de prevención prefirieron dejarla en el hospital", explicó.
Recordó que "además de lo del lavarropas, la nena había sido golpeada con un palo de escoba y recibió puñetazos en su ojo derecho. Por su edad, es previsible que le cueste recuperarse", dijo.