Durante más de un año, una familia de Bolivia creyó que había encontrado y criado a un gato doméstico. El animal comía huevos y pastas, pero también perseguía gallinas, tenía comportamientos de depredador y emitía sonidos diferentes a los de un gato común.
Lo que parecía una mascota particular terminó convirtiéndose en un hallazgo científico. El animal, bautizado Tilcayo, pertenece a una especie de felino silvestre hasta ahora desconocida para la ciencia, denominada Leopardus tilcayo.
El descubrimiento fue confirmado a través de un estudio genómico publicado en septiembre de 2026 en la revista científica Current Biology. El trabajo reunió a investigadores de Bolivia, Brasil y Bélgica y permitió revisar además la clasificación de los llamados gatos tigre sudamericanos.
Tilcayo había sido encontrado cuando era una cría cerca de un bosque de las Yungas bolivianas. Después de pasar por una vivienda rural llegó al Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, donde fue observado por la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, exploradora de National Geographic y fundadora del Programa de Investigación de Félidos Bolivia.
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El ADN cambió la historia
En un primer momento, los investigadores pensaron que Tilcayo pertenecía a Leopardus tigrinus, una especie conocida en distintos países sudamericanos como tigrino, oncilla, tigrillo o gato tigre.
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Pero el análisis de su ADN mostró que no era un ejemplar de esa especie. La comparación de genomas completos de 38 individuos del género Leopardus, entre animales vivos y ejemplares conservados en museos, permitió establecer que se trataba de un linaje diferente.
La investigación determinó además que el grupo de los gatos tigre sudamericanos está compuesto por al menos cinco especies diferentes. Entre ellas se encuentra el nuevo Leopardus tilcayo, junto con Leopardus guttulus, Leopardus emiliae, Leopardus pardinoides y Leopardus tigrinus.
El nombre científico elegido para la nueva especie homenajea precisamente la denominación utilizada por los pobladores de las Yungas, una región de bosques nubosos ubicada sobre la ladera oriental de los Andes.
Un felino pequeño y difícil de distinguir
Tilcayo tiene rostro pequeño, orejas cortas y redondeadas, bigotes largos y grandes manchas similares a rosetas. Mide unos 46 centímetros desde la cabeza hasta el cuerpo y pesa alrededor de 1,3 kilos.
Por su tamaño y apariencia puede confundirse con otros felinos manchados de Sudamérica, como el margay o el ocelote.
Antes de que el análisis genético confirmara su identidad, la bióloga Nogales-Ascarrunz quedó particularmente sorprendida por el animal. “Le saqué 100 fotos. Estaba muy fascinada”, recordó sobre aquel primer encuentro en el santuario.
El análisis también permitió establecer que el linaje de Leopardus tilcayo se separó evolutivamente de otros gatos tigre hace aproximadamente 1,4 millones de años.
Todavía no saben cuántos hay
El hallazgo abre ahora otra incógnita: cuántos Tilcayos existen en estado silvestre. Los investigadores saben que la especie habita en las Yungas de Bolivia, pero todavía no pudieron determinar con precisión su distribución, población, alimentación o reproducción. Nogales-Ascarrunz incluso planteó que podría encontrarse también en el norte de Argentina, particularmente en Jujuy, aunque esa posibilidad todavía debe ser investigada.
El único ejemplar identificado con certeza permanece actualmente bajo cuidado en Senda Verde. Debido a la impronta humana adquirida durante su crianza y a problemas derivados de su alimentación inicial, no pudo ser devuelto a su hábitat natural.
La investigación recién abre el camino para conocer a la nueva especie. El equipo de Nogales-Ascarrunz busca realizar relevamientos con cámaras trampa y nuevas muestras genéticas para determinar cuántos ejemplares sobreviven en libertad y qué medidas de conservación necesita el felino.
El hallazgo también pone el foco sobre las amenazas que enfrentan los bosques de las Yungas, entre ellas la deforestación, las quemas para cultivos, la minería de oro y los conflictos con pobladores por ataques a aves de corral.