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Inician las maniobras preliminares para poner en órbita al satélite Arsat-1

El primer satélite geoestacionario argentino Arsat-1 “está en perfecto estado”, dijeron especialistas de la empresa estatal. Dentro de diez días estará a 36 mil kilómetros de altura. 

Domingo 19 de Octubre de 2014

El primer satélite geoestacionario argentino Arsat-1 “está en perfecto estado”, informó ayer Hugo Nahuys, ingeniero responsable de Calidad, Proceso y Seguridad de la empresa satelital estatal. “Estamos recibiendo datos permanentemente, todos los parámetros son normales y se ejecutaron correctamente todos los procedimientos con las operaciones planificadas”, indicó.

   Ayer comenzó una serie de cinco maniobras que llevarán el satélite desde la órbita de transferencia hasta la geoestacionaria, cota que los expertos esperan alcanzar dentro de unos diez días. Una órbita es una trayectoria de un cuerpo alrededor de otro, y pueden ser circulares o elípticas. “Ahora, la trayectoria de la nave es muy elíptica, en el perigeo, punto más cercano a la tierra, está a 250 kilómetros; tenemos que levantar el perigeo hasta la órbita de apogeo, a 36.000 kilómetros de altura”, precisó Nahuys.

   Configurado actualmente para ser llevado a la órbita final, el Arsat-1 “tiene equipos encendidos para ese objetivo, y analizamos esos datos desde un software en tierra” en la estación terrena en Benavídez. Al lograr el apogeo, el satélite “enciende los equipos de telecomunicaciones, momento en que bajaremos la información de esos equipos para ensayar el módulo de telecomunicaciones dos o tres semanas”.

   Terminados esos ensayos, está previsto el comienzo de la migración de los servicios del actual AMC-6 al flamante Arsat-1.

   Cuando el Arsat-1 marcó el jueves la cuenta regresiva a cero cumplió siete años en los cuales 500 hombres y mujeres coordinaron esfuerzos durante 1.300.000 horas para construir un satélite complejo que vinculará la geografía social del país en una nueva etapa de las telecomunicaciones a nivel mundial, afirmó Héctor Otheguy, gerente general de la empresa estatal rionegrina Invap, fabricante del primer satélite geoestacionario argentino.

   La nave resume más de seis décadas de desarrollo científico iniciado, para poner un hito, en el Instituto Balseiro de Bariloche, del que se instrumentaron la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa Invap (originariamente Investigación Aplicada), conformada con profesionales egresados del Balseiro.

   “Siete años de diseño, armado y ensayo llevó la fabricación del satélite en Bariloche, fase que terminó al ser trasladado para su lanzamiento desde la Guayana Francesa, donde Ariane tomó la posta para ponerlo en órbita y Arsat comenzó a comandarlo para los próximos 15 años”, precisó Otheguy. El satélite recibirá señales desde la estación terrena de Arsat, en Benavídez, y tendrá la misión de devolverlas al territorio.

   “Para eso se necesita un complejo sistema electrónico y de antenas que fueron cuidadosamente montadas en la nave que flotará a la misma velocidad de la Tierra, a 36.000 kilómetros de la superficie”, indicó Otheguy. La señal cargada de contenido comunicacional saldrá del canal o la estación de radio a través de la fibra óptica para ser recibida por la estación terrena donde se la procesará para enviarla al espacio, describió. “El satélite tomará esa señal y, como si fuera un espejo, iluminará con esa señal potenciada en su capacidad toda la superficie terrestre que deba abarcar”, explicó.

   Desde que se inició el proyecto “sobre una hoja en blanco hasta su lanzamiento incluido”, el costo del Arsat-1 rondó los 270 millones de dólares; el lanzamiento “demandó 100 millones de dólares”, informó Otheguy.

   El Arsat-1 emocionó a los expertos argentinos cuando se elevó en el cohete Ariane hacia el espacio desde la Guayana Francesa: entre ellos, sus constructores en Invap, además de los expertos que comandan el aparato desde la estación terrena en Benavídez, y también ingenieros, físicos y técnicos del Instituto Balseiro que participaron en el diseño e integración.

  El director de la carrera de telecomunicaciones del Balseiro, Pablo Costanzo, consideró que “es muy trascendente todo lo que se está dando en términos de infraestructura de telecomunicaciones con el Arsat-1, como el tendido de 58.000 kilómetros previsto de fibra óptica, sumado a la televisión directa abierta y nuevos satélites geoestacionarios”.

Se trata del Plan Nacional de Comunicaciones Argentina Conectada, que requiere tres satélites de telecomunicaciones Arsat I, II y III, la Red Federal de Fibra Optica y el despliegue del sistema de Televisión Digital Abierta.

   “Es un plan muy integral que va a permitir llegar con televisión digital, telefonía e Internet a todo nuestro territorio y países limítrofes”, un futuro cercano en sintonía con los primeros egresos, desde el Balseiro, de próximos ingenieros en telecomunicaciones”, reivindicó Costanzo.

   Arsat-1 fue financiado, desarrollado y ensamblado en Argentina a cargo de técnicos y científicos propios. La mayoría de sus piezas fueron fabricadas en el país, así como el software, mientras que la carga útil del satélite fue importada de Francia, la propulsión de Alemania y el cilindro central y los paneles solares son de origen europeo.

  El satélite Arsat-1 tiene espejos que reciben un haz de radiación electromagnética y, con sus sistemas de antena, “iluminan” (retransmiten) un área mucho más amplia. La nave ocupa la longitud 72ª oeste, con área de cobertura sobre la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay; con 3,5 kW de potencia en la banda Ku (uno de los rangos de frecuencias utilizados en las comunicaciones satelitales). A la Argentina se le asignaron las bandas Ku y C, y se sigue negociando la Ka (todas tiene diferente longitud de onda). La Ku tiene una longitud de onda mucho más corta, la lluvia la atenúa un poco, pero necesita antenas mucho más pequeñas y transporta mayor cantidad de datos en menos tiempo.

   El Arsat-1 es ideal para transmitir datos y televisión en una geografía como la Argentina, con poca interferencia de tormentas y se utiliza sobre todo para voz, datos e imagen.

   El satélite ofrece un amplio rango de servicios de telecomunicaciones, transmisión de datos, acceso a Internet, telefonía y televisión (incluyendo de transmisión directa en la norma DVB-S2) principalmente a lo largo de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

La cobertura también alcanza las islas Malvinas y el sector de la Antártida argentina, territorios que reclama el país. Lleva, además, configurados los canales transmitidos por la Televisión Digital Abierta. También se podrá utilizar para los cajeros automáticos ubicados en zonas remotas del país.

Tiene 3,925 metros de alto y 16,416 de largo, con paneles solares extendidos, y pesa casi tres toneladas.

Antecedentes. Para su construcción, el Estado argentino transfirió a la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Arsat SA, dependiente del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, los activos de la empresa Nahuelsat SA, que explotaba la posición orbital geoestacionaria 72ª oeste a través del satélite Nahuel-1A, de fabricación extranjera. Dicha posición continuó ocupada hasta principios de 2010 por el satélite, hasta que este cumplió su vida útil. La empresa que desarrolló y armó el satélite a partir de los requisitos de Arsat fue Invap.

La empresa Arsat tiene el mandato de contratar la ingeniería y desarrollo de sus satélites con manufactura nacional, los que serán construidos dentro del marco del proyecto Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones. Fue creada en 2006 para mantener las dos posiciones orbitales argentinas en el espacio.

Mientras tanto también se trabaja en Arsat-2, el cuál cubrirá tanto Sudámerica como gran parte de América del Norte. Posteriormente, con el Arsat-3, se abarcará todo el continente americano.

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