Un equipo de arqueólogos utilizando tecnología de sonar para explorar el lecho marino descubrió un "cementerio" de cinco antiguos naufragios romanos en perfecto estado, en las aguas de la pequeña isla italiana de Ventotene.

Un equipo de arqueólogos utilizando tecnología de sonar para explorar el lecho marino descubrió un "cementerio" de cinco antiguos naufragios romanos en perfecto estado, en las aguas de la pequeña isla italiana de Ventotene.
Los navíos comerciales, que datan del siglo I y V después de Cristo, yacen a más de 100 metros bajo el agua y se encuentran entre los naufragios más profundos hallados en el Mediterráneo en años recientes, según indicó el grupo de investigadores.
Ventotene, parte de un archipiélago situado a medio camino entre Roma y Nápoles en la costa oeste italiana, históricamente sirvió como lugar de refugio ante el clima adverso en el mar Tirreno.
"Los barcos parecen haber tomado el camino hacia un lugar seguro, pero nunca llegaron", dijo Timmy Gambin, director de arqueología del Aurora Trust (www.auroratrust.com). "Por ello tenemos en un área relativamente pequeña cinco naufragios. Se trata de un cementerio de barcos", añadió.
Las naves transportaban vino desde Italia, salsa de pescado desde España y el norte de Africa, y una misteriosa carga de lingotes de metal desde Italia, posiblemente para ser usados en la construcción de estatuas o armas.
Gambin dijo que los restos revelan un patrón de comercio en el imperio: primero Roma exportaba sus productos a sus provincias, pero gradualmente comenzó a realizar importaciones de lo que producía.
En tiempos romanos, Ventotene era conocida como Pandataria. Era utilizada como destino para mujeres nobles romanas caídas en desgracia. El emperador Augusto envió a su hija Julia a la isla por su adulterio. Muchos años después, durante el siglo XX, el dictador italiano Benito Mussolini usó a la remota localidad como una prisión para aislar a los opositores políticos.
Vestigios bien conservados. Las imágenes de los naufragios muestran la carga desparramada en el lecho marino y cubierta de crustáceos, luego de que gusanos marinos hubiesen comidio el casco de madera de los barcos.
Debido a la profundidad de las aguas del puerto, los barcos han permanecido en perfecto estado por cientos de años.
Pero, Gambin advirtió que la creciente popularidad del buceo en aguas profundas es una amenaza real para los tesoros arqueológicos que habitan el fondo del Mediterráneo.
"Existe una carrera contra el tiempo", comentó. "En los próximos 10 años habrá una explosión del buceo y estos sitios serán accesibles para los cazadores de tesoros comunes", añadió. (Reuters)


Por Carina Bazzoni
Por Nicolás Maggi
