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Francisco dijo que "son los santos los que hacen crecer la Iglesia"

Juan XXIII y Juan Pablo II fueron canonizados en una multitudinaria ceremonia en la plaza de San Pedro. El Papa Francisco destacó las figuras de Angelo Roncalli y Karol Wojtyla.

Lunes 28 de Abril de 2014

Dos pontífices del siglo XX que cambiaron el curso de la Iglesia Católica, Juan Pablo II y Juan XXIII, fueron canonizados ayer por el Papa Francisco en una ceremonia que fue un ejercicio de equilibrio para reunir las alas conservadora y progresista de la iglesia.

Francisco invitó al Papa emérito Benedicto XVI a sumársele en el altar en la plaza de San Pedro, la primera vez que un Papa en funciones y uno retirado celebran misa juntos en público en los 2.000 años de historia de la iglesia.

El cielo nublado que por momentos dio paso a una fina llovizna no perturbó esa ceremonia de superlativos, en una abarrotadísima plaza de San Pedro. Según el Vaticano, medio millón de personas siguieron la ceremonia en la plaza y los alrededores, mientras que otras 300.000 personas lo hicieron desde las pantallas gigantes que se han instalado tanto en las proximidades como en lugares emblemáticos de la capital italiana, Roma.

Para los fieles de la Iglesia católica se trata de un jornada única y emotiva por el hecho de contar con dos Papas vivos que elevan a otros dos a los altares de la santidad. Ambos pontífices, a los que el Papa definió como hombres de valor, fueron figuras clave del siglo XX. "Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron", aseguró Francisco en su homilía.

El preferido. Especialmente celebrada fue la canonización del polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II), cuyo largo pontificado y numerosos viajes lo hizo muy querido entre los feligreses de todo el mundo. Asimismo, su implicación en temas políticos, con su oposición al comunismo que vivió en su Polonia natal y el intento de asesinato que sufrió en 1981 le convirtieron en una figura de relevancia mundial.

Emocionada y haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas, la costarricense Floribeth Mora Díaz, de 50 años, fue quien presentó las reliquias de Juan Pablo II a Francisco durante la ceremonia. La mujer fue se recuperó milagrosamente después de sufrir un aneurisma que la había dejado postrada.

Al morir Wojtyla en 2005, Benedicto XVI asumió el ministerio petrino y él fue precisamente quien ordenó iniciar sin demora el proceso de beatificación (el paso previo a la canonización) de su inmediato predecesor, pero Francisco dispuso que Juan Pablo II (1978-2005) y Juan XXIII (1958-1963) fuesen canonizados en una misma ceremonia.

De este modo lanza así un mensaje de unidad dentro de la Iglesia al unir dos formas distintas de entender la fe.

"Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para actualizar la Iglesia según su fisonomía originaria. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia", agregó Francisco, quien destacó el Concilio Vaticano II como el gran "servicio a la Iglesia" prestado por Angelo Giuseppe Roncalli (Juan XXIII, 1881-1963). "Fue el Papa de la docilidad al Espíritu Santo", concluyó en referencia a la labor transformadora dentro de la Iglesia que realizó el pontífice italiano, conocido como el "Papa bueno".

De Juan Pablo II dijo que fue "el Papa de la familia". "El mismo, una vez, dijo que le habría gustado ser recordado como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el cielo, ciertamente acompaña y sostiene".

Al término de la eucaristía, que fue concelebrada por unos 150 cardenales y 700 obispos, Francisco agradeció a los participantes en esta "fiesta de la fe", así como a las autoridades italianas implicadas en su organización. Los peregrinos recibieron con aplausos sus palabras.

También se escuchó una ovación cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio saludó al alemán Joseph Ratzinger, retirado desde algo más de un año, al inicio y al final de la ceremonia.

Algunos representantes de las delegaciones oficiales le pidieron al pontífice hacerse juntos una autofoto mientras éste los saludaba.

El Papa se le vio mucho más desenvuelto y encantado cuando salió a saludar a los cientos de miles de personas que se congregaron en el lugar.

Creyentes de todas las razas y lenguas, discapacitados en sillas de ruedas, ancianos con muletas e incluso niños de corta edad estaban desde primera hora en la plaza. Ninguno de estos católicos quería perderse la histórica jornada. Banderas de todos los países pero sobre todo de Polonia, Argentina, España o México se vieron ondear entre las enorme columnata que cerca San Pedro.

Los días de veneración

Los flamantes santos Juan Pablo II y Juan XXIII serán recordados en el santoral el 22 de octubre y el 11 de ese mes, respectivamente, mientras que sus imágenes son ahora las mismas que se utilizaron para su beatificación. El 22 de octubre de 1978 comenzó el pontificado del polaco Karol Wojtyla, ocho días después de su elección, quien adoptó el nombre de Juan Pablo II. Dieciséis años antes, el 11 de octubre de 1962, se había iniciado el Concilio Vaticano II, convocado por Angelo Roncalli, junto con 2500 obispos, que dio paso al espíritu renovado de la Iglesia. El concilio duró hasta el 8 de diciembre de 1965. Juan XXIII no pudo clausurarlo ya que murió el 3 de junio de 1963.

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