Chicago- Tratar la presión arterial elevada en las personas muy ancianas puede ayudar a disminuir el riesgo de accidentes cerebrovasculares letales y otros problemas cardíacos, informaron investigadores británicos.

Chicago- Tratar la presión arterial elevada en las personas muy ancianas puede ayudar a disminuir el riesgo de accidentes cerebrovasculares letales y otros problemas cardíacos, informaron investigadores británicos.
El equipo de científicos indicó que los resultados de su estudio arrojan luz sobre los beneficios de tratar la hipertensión en las personas de más de 80 años, un grupo etario que no suele ser tenido en cuenta en los estudios médicos.
“Nuestros resultados claramente muestran que muchos pacientes de 80 años y más podrían beneficiarse enormemente con el tratamiento”, señaló Christopher Bulpitt, del Imperial College de Londres, quien presentó sus hallazgos en una reunión del Colegio Estadounidense de Cardiología, en Chicago.
“Las poblaciones están siendo más longevas y tenemos cada vez más personas que viven sus 80 y más; por ello, esto es una buena noticia”, agregó el experto.
Bulpitt y sus colegas estudiaron a 3.845 pacientes de 80 años o más con presión arterial alta persistente. La mitad fueron tratados con un diurético o con un placebo.
Los médicos agregaron un medicamento de la clase de los inhibidores de la ECA o un placebo a los pacientes que requerían más medicación para lograr las metas de presión.
El equipo halló que los pacientes muy mayores cuya presión era tratada con un diurético, con o sin un inhibidor de la ECA, tenían menos riesgo de muerte por accidente cerebrovascular o por cualquier otra causa.
“Un hallazgo inesperado de nuestro ensayo es la reducción del riesgo de muerte por cualquier causa con el tratamiento activo”, dijeron Bulpitt y sus colegas.
Esta investigación es uno de los pocos estudios individuales de la hipertensión que muestra los beneficios de la disminución de la presión arterial sobre la mortalidad“, concluyeron los autores, cuyo trabajo fue publicado en New England Journal of Medicine. (Reuters)


