“Esto es lamentable y lo peor es que estamos a cien años del descubrimiento del petróleo y es increíble que las empresas no tengan un plan de contingencia para esta envergadura. Deberían haber extendido de inmediato las mangas de protección para evitar que se extienda la mancha”, dijo ayer René Tula, presidente de la Asociación Vecinal de Caleta Córdova.
“Ya nos ha perjudicado, es un desastre para todo el verano. El hecho debe ser un disparador para que las empresas del transporte de petróleo tengan un plan de contingencia”, remarcó el dirigente.
En la zona de Caleta Córdova se halla un muelle semiterminado destinado a la pesca costera, y otro llamado de bajamar donde se opera cuando la marea baja.
Además se opera con lanchas de apoyo a la monoboya de la empresa Termap, desde donde se traslada petróleo.
El fantasma de 1991. El derrame trajo el recuerdo de los hechos ocurridos en septiembre de 1991, cuando llegaron a las costas chubutenses un gran número de pingüinos con sus plumajes cubiertos de petróleo, a causa de un derrame proveniente de un buque de transporte de crudo en la zona.
Durante una semana más de 50 personas caminaron casi 240 kilómetros de costa para registrar los animales afectados: cerca de 17 mil aves —en su mayoría pingüinos— distribuidos a los largo de unos 750 kilómetros entre Punta Norte (península de Valdés) y Cabo Dos Bahías.
La recuperación de los pingüinos fue realizada por más de 200 voluntarios durante septiembre, octubre, noviembre y principios de diciembre. De los 17.300 pingüinos afectados, en total se recogieron y trataron alrededor de 500, es decir un 2,8 por ciento. El número de aves liberadas luego del tratamiento fue cercano a 140. El resto de las aves empetroladas pereció durante el tratamiento.
































